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El error que nunca debes cometer en un aeropuerto: puede acarrear multas, largas retenciones e incluso una detención

Un simple gesto que puede acarrear graves consecuencias

Archivo - Turista en el aeropuerto

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Emma Fernández

Gastar una simple broma por un explosivo, una bomba o cualquier otra amenza que afecte a la seguridad puede parece una ocurrencia sin importancia, sin embargo, en un aeropuerto puede acarrerar consecuencias muy graves. Las autoridades y las compañías aéreas inciden periódicamente que este tipo de comentarios, incluso si se realizan en tono de humor, se interpretan como una amenaza potencial y el procedimiento marca una rápida activación de los protocolos de seguridad.

Expresiones como "llevo una bomba en la mochila", "no mires lo que llevo en la maleta" o cualquier frase similar pronunciada durante el control de seguridad, en la facturación del equipaje o antes de embarcar pueden desencadenar una intervención policial. Aunque el pasajero no tenga ninguna intención real de causar alarma, los agentes están obligados a comprobar la situación para garantizar la seguridad de todos los viajeros.

Un protocolo que no admite excepciones

Cuando se produce una falsa alarme o amenza, los cuerpos de seguridad pueden aislar al pasajero, inspeccionar su equipaje y realizar comprobaciones adicionales. Las consecuencias pueden ser muy graves: retrasos en el embarque, la paralización temporal de una zona del aeropuerto e incluso afectar a otros vuelos.

Además de perder el avión, el responsable puede enfrentarse a sanciones económicas y, en el peor de los casos, ser detenido mientras se investiga. Si la falsa amenaza obliga a movilizar recursos extraordinarios o genera alteraciones importantes en el funcionamiento del aeropuerto, las consecuencias legales pueden ser aún mayores.

Un simple comentario puede salir muy caro

Lo que para la mayoría puede parecer una broma de mal gusto puede derivar en largas horas de retención, importante multas, la pérdida del vuelo e incluso una detención. En espacios como el aeropuerto, la seguridad prima por encima de todo. Por ello, cualquier falsa amenaza que puede alterar la misma se trata con gran seriedad para proteger a tripulantes y trabajadores.

Fuente: La Nueva España

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