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Ahorros

Ahorro real en el supermercado: el secreto está en los lotes de aprovechamiento y envases retornables

Comprar lotes de aprovechamiento o productos cercanos a su fecha de consumo preferente permite reducir el desperdicio y el gasto familiar

Los comercios pueden transformar sus descuentos en herramientas de ahorro real.

Los comercios pueden transformar sus descuentos en herramientas de ahorro real. / Pexels

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Zamora

Las promociones comerciales no siempre generan ahorro. Comprar una cantidad mayor de la necesaria o adquirir un producto únicamente porque está rebajado puede terminar elevando el gasto. Por ello, algunos establecimientos pueden impulsar iniciativas centradas en descuentos que respondan a necesidades reales.

Una de ellas consiste en ofrecer a un precio reducido los alimentos que se aproximan a su fecha de consumo preferente. Esta medida permite al comercio dar salida al producto, limita el desperdicio y ofrece al cliente una alternativa más barata.

Los lotes de aprovechamiento son otra posibilidad. El establecimiento puede agrupar frutas, verduras, pan u otros productos que continúan siendo aptos para el consumo, pero que han perdido parte de su aspecto comercial. Estos paquetes pueden venderse a un precio inferior y utilizarse para preparar cremas, guisos, compotas o conservas. En carnicerías, pescaderías y tiendas de alimentación también pueden elaborarse lotes familiares con diferentes cantidades y precios. Para que supongan un ahorro, deben mostrar de forma clara el peso, el importe total y el precio por kilogramo.

Los sistemas de envases retornables ofrecen otra vía para reducir costes a medio plazo. El consumidor entrega el recipiente anterior y evita pagar uno nuevo en cada compra. Esta opción puede aplicarse a productos de limpieza, alimentos a granel o bebidas.

Para que las promociones resulten útiles, el comprador debe comparar el precio por unidad o por kilogramo, no únicamente el descuento anunciado. También debe valorar si podrá consumir el producto antes de que se deteriore.

En los pequeños comercios, este tipo de iniciativas puede reforzar la relación con el cliente habitual. Los establecimientos conocen mejor sus patrones de compra y pueden adaptar los lotes a las necesidades de personas solas, familias o consumidores de mayor edad.

Rebajar el precio sin fomentar el gasto

Una promoción produce ahorro cuando permite comprar lo que se necesita por menos dinero. La información clara, las cantidades ajustadas y el aprovechamiento de los productos son fundamentales para conseguirlo.

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