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El hilo de pescar, las botellas de plástico y los pañales, los productos que más tardan en degradarse en el mundo: entre 450 y 600 años

La basura o residuos que tiramos puede quedarse en el entorno más tiempo del que vivirá quien lo arrojó

Una lata puede seguir en el medio durante generaciones.

Una botella de plástico tirada en el suelo

Una botella de plástico tirada en el suelo / Crédito: Erik Mclean en Unsplash.

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Tirar algo al suelo parece un gesto de segundos, pero sus consecuencias pueden durar años, décadas o incluso siglos. Una colilla, una lata, una bolsa, un pañal o una botella no desaparecen porque dejemos de verlos. Muchas veces se rompen en fragmentos más pequeños, se mezclan con la tierra, llegan al agua o acaban convertidos en microplásticos, pero siguen ahí.

Los tiempos de degradación dependen mucho del material, del clima, de si el residuo está al sol, enterrado, en el mar o en un vertedero, así como de las condiciones de humedad y oxígeno, por eso las cifras suelen ser aproximadas. Aun así, sirven para entender algo muy claro: lo que se tira en un segundo puede quedarse en el entorno durante más tiempo del que vivirá quien lo tiró.

Según estimaciones utilizadas en programas de residuos marinos, una botella o tarro de vidrio tiene un tiempo de degradación indeterminado, mientras que el hilo de pesca de monofilamento puede tardar unos 600 años. Los pañales desechables y las botellas de plástico se sitúan en torno a los 450 años, y una lata de aluminio puede permanecer unos 200 años en el medio.

Además, el problema de muchos plásticos no es solo que tarden mucho, sino que no desaparecen de una forma limpia: se fragmentan en piezas cada vez más pequeñas. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos advierte de que la contaminación plástica puede persistir entre 100 y 1.000 años o más, dependiendo de las condiciones ambientales.

TIEMPOS DE DEGRADACIÓN

Botella o tarro de vidrio: indeterminado

Hilo de pesca de monofilamento: 600 años

Botella de plástico: 450 años

Pañal desechable: 450 años

Lata de aluminio: 200 años

Boya de poliestireno: 80 años

Vaso de poliestireno: 50 años

Lata de conserva: 50 años

Palo de madera pintado o tratado: 13 años

Envoltorios de comida o papel plastificado: hasta 5 años

Madera contrachapada: 3 años

Guantes de lana: 1 año

Pañal biodegradable: 1 año

Colilla: entre 1 y 10 años, aunque algunas estimaciones

Anilla biodegradable de packs de latas: 6 meses

Guantes de algodón: 5 meses

Cartón de leche encerado: 3 meses

Corazón de manzana: 2 meses

Periódico: 6 semanas

Caja de cartón: entre 2 y 4 semanas

Papel de cocina: entre 2 y 4 semanas

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Las colillas merecen un capítulo aparte porque parecen un residuo pequeño, casi insignificante, pero tienen un impacto enorme. El filtro no es algodón: suele estar hecho de acetato de celulosa, un tipo de plástico que se degrada lentamente. Además, puede liberar nicotina, metales pesados y otras sustancias al suelo o al agua. National Geographic ha señalado que las colillas están entre los residuos plásticos más frecuentes del planeta.

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Agencia Atlas

El dato deja una conclusión sencilla: la basura no termina cuando se aparta de la vista. Una lata puede seguir en el entorno durante generaciones. La mejor limpieza no es solo recoger más, sino tirar menos donde no corresponde.

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