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Esto es lo que debes y no debes hacer jamás si te pica una garrapata

Sí, puede haber garrapatas aunque no haya animales domésticos a la vista: no hace falta tener perro, gato, ovejas o ganado cerca para encontrarlas

Una garrapata sobre la piel

Una garrapata sobre la piel / FLICKER/JOHN TANN/ Loz

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Ver una garrapata enganchada a la piel impresiona. Y si está en un niño, todavía más. La primera reacción suele ser de asco, miedo o urgencia por arrancarla como sea. Pero justo ahí está la clave: hay que quitarla cuanto antes, sí, pero sin hacerlo a lo bruto.

Las garrapatas pueden engancharse después de un paseo por el campo, una tarde entre hierba alta, una excursión, una jornada con animales o incluso tras estar en un jardín. No saltan ni vuelan: suelen esperar en la vegetación y se agarran al paso de personas o animales. Muchas veces no se notan al principio porque la picadura puede pasar desapercibida.

Si la garrapata sigue pegada a la piel, hay que retirarla con unas pinzas finas, agarrándola lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba de forma firme y constante. No hay que retorcerla, aplastarla ni arrancarla de cualquier manera. El Ministerio de Sanidad recomienda extraerla cuidadosamente con pinzas y desinfectar después la zona.

Una vez retirada, hay que limpiar bien la zona con agua y jabón, y después aplicar un desinfectante. También conviene lavarse las manos. Si queda una pequeña marca roja, no hay que alarmarse de entrada: puede ser la reacción normal de la piel tras la picadura. Lo importante es vigilar cómo evoluciona.

Lo que no se debe hacer nunca es intentar “convencer” a la garrapata para que se suelte con aceite, alcohol, vaselina, colonia, calor, una cerilla o remedios caseros. Tampoco hay que aplastarla con los dedos. Estos métodos pueden empeorar la situación y retrasar lo importante: retirarla bien y cuanto antes.

¿Qué pasa si es un niño?

Si la picadura es en un niño, el procedimiento es el mismo, pero con más cuidado. Conviene revisar bien zonas donde suelen esconderse: detrás de las orejas, nuca, axilas, ingles, ombligo, detrás de las rodillas, cuero cabelludo y entre los dedos. En los niños, por su tamaño y por cómo juegan en el suelo o entre hierba, una garrapata puede pasar desapercibida en lugares poco visibles.

Después de quitarla, lo más sensato es apuntar la fecha de la picadura y observar durante las semanas siguientes. Sanidad aconseja vigilar durante unas cuatro semanas por si aparecen síntomas. Si hay fiebre, malestar, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio fuerte, una mancha en la piel que crece, inflamación llamativa o cualquier síntoma raro, hay que consultar con el médico.

Un dato importante: puede haber garrapatas aunque no haya animales domésticos a la vista. No hace falta tener perro, gato, ovejas o ganado cerca para encontrarlas.

¿Qué hacer si me pica una garrapata?

También conviene acudir a un centro sanitario si no se consigue quitar la garrapata entera, si está en una zona delicada, si la persona picada es un bebé, si hay reacción importante, si aparecen síntomas o si no se sabe cuánto tiempo llevaba enganchada.

Si puedes, guarda la garrapata en un bote o bolsa cerrada. Como mínimo, hace una foto. Muchas se examinan por protocolo.

La mayoría de las picaduras de garrapata no acaban en una enfermedad, pero no hay que tomárselas a broma. Algunas pueden transmitir infecciones, y por eso lo importante es actuar rápido, quitarla bien y vigilar después. La diferencia entre un susto y un problema suele estar en esos tres pasos.

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Vídeo Agencia ATLAS / FOTO: GETTY

Consejos finales

Revisa la piel después de paseos por el campo, zonas de hierba, monte, jardines o contacto con animales.

Mira especialmente detrás de las orejas, nuca, axilas, ingles, ombligo, rodillas y cuero cabelludo.

Si ves una garrapata pegada, quítala cuanto antes con pinzas finas.

Agarra la garrapata cerca de la piel y tira despacio, firme y recto.

No uses aceite, alcohol, vaselina, colonia, calor ni cerillas.

No la aplastes con los dedos.

Limpia la zona con agua y jabón y después desinfecta.

Apunta la fecha de la picadura.

Vigila durante las cuatro semanas siguientes.

Acude al médico si aparece fiebre, sarpullido, una mancha que crece, dolor fuerte, cansancio raro o malestar.

Si no puedes retirarla bien, pide ayuda sanitaria.

Con niños, revisa bien el cuerpo al llegar a casa: una ducha y una buena inspección pueden evitar muchos sustos.

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