Los lugares más extraños y recónditos donde puedes encontrar un nido de avispas en tu casa, terraza o jardín
Aleros, persinas, canalones, toldos, barbacoas o buzones: los sitios donde no te esperarás nunca encontrar criaderos de avispas

Las avispas son esenciales para el ecosistema / PEXELS
Las avispas no siempre construyen sus nidos en lugares evidentes. A veces aparecen en aleros, árboles o muros, pero otras eligen rincones mucho más inesperados: huecos tranquilos, zonas poco usadas, espacios protegidos del viento y lugares donde pasan desapercibidas hasta que la actividad empieza a ser evidente.
Uno de los puntos más habituales, y a la vez más incómodos, son los cajones de las persianas. Son lugares cerrados, protegidos y con pequeñas rendijas de entrada. Si se observan avispas entrando y saliendo repetidamente por la parte superior de una ventana, conviene no manipular la persiana y revisar la situación con prudencia.
También pueden aparecer en aleros, tejados y canalones. Son zonas altas, resguardadas y poco accesibles, por lo que muchas veces el nido no se detecta hasta que hay bastante movimiento. Un canalón con hojas, suciedad o huecos puede convertirse en un refugio perfecto.
Lugares donde mirar con especial cuidado
Cajones de persianas.
Toldos enrollados.
Aleros, tejados y canalones.
Cajas de cartón en garajes o trasteros.
Macetas grandes y platos de macetas.
Agujeros en el suelo o muros de piedra.
Muebles de exterior apilados.
Sombrillas cerradas.
Casetas de piscina y depuradoras.
Barbacoas y leñeros.
Buzones, contadores y rejillas.
Juguetes, columpios y arcones de jardín.
La clave está en observar antes de tocar. En verano, cualquier rincón tranquilo de la casa, el jardín o la piscina puede convertirse en un pequeño escondite para avispas.
Otro lugar extraño son los toldos enrollados. Si han pasado semanas sin utilizarse, las avispas pueden aprovechar los pliegues o la caja del toldo para instalarse. Por eso, antes de desplegar un toldo después de mucho tiempo, conviene hacerlo despacio y observar si hay insectos saliendo.
En garajes, trasteros y cobertizos, los nidos pueden aparecer dentro de cajas de cartón, muebles viejos, herramientas, cubos, macetas vacías o incluso cascos y botas. Cualquier objeto que lleve tiempo sin moverse puede servir de refugio. Lo recomendable es no meter la mano a ciegas en recipientes o rincones abandonados.
En el jardín, un lugar que sorprende mucho es el suelo. Algunas avispas pueden anidar en agujeros, taludes, grietas, muros de piedra seca o antiguos túneles de roedores. El peligro está en pisar cerca sin darse cuenta, especialmente al cortar el césped, mover tierra o caminar descalzo.
Las macetas grandes también pueden ocultar nidos, sobre todo si tienen huecos en la base, tierra seca, platos acumulando restos o plantas muy densas. Si se ven avispas entrando por debajo de una maceta, no conviene moverla de golpe.
Sí, en los muebles también se esconden
Otro escondite frecuente son los muebles de exterior: sillas apiladas, mesas plegables, bancos de jardín, cojines guardados en arcones o sombrillas cerradas. Son espacios tranquilos durante días y luego se convierten en un susto cuando alguien los abre o los sacude.
En la zona de la piscina, las avispas pueden instalarse cerca de depuradoras, casetas de maquinaria, duchas exteriores, armarios de productos, skimmers, bordes huecos o escaleras poco usadas. Además, el agua las atrae en días de calor, así que una piscina puede convertirse en zona de paso aunque el nido esté algo más lejos.

J. A. G.
También conviene revisar barbacoas, leñeros y pilas de madera. Entre los troncos, bajo una parrilla tapada o dentro de una barbacoa que no se ha usado en semanas pueden encontrar un sitio protegido. Antes de encender fuego, es importante mirar bien.
Otros lugares menos imaginables son los farolillos de exterior, buzones, contadores, cuadros eléctricos, respiraderos, rejillas de ventilación, huecos de fachadas, casetas de perro, juguetes de jardín, columpios, tubos, mangueras enrolladas o bicicletas guardadas. La norma es sencilla: si es un hueco tranquilo y no se toca a menudo, puede gustarles.
La pista más clara no siempre es ver el nido, sino observar un movimiento repetido. Si varias avispas entran y salen del mismo punto durante un rato, probablemente haya un nido o una zona de refugio cerca. En ese caso, lo mejor es no golpear, no tapar la entrada, no rociar sin control y no acercarse demasiado.
Si el nido está en una zona de paso, junto a una ventana, cerca de niños, mascotas, piscina o comedor exterior, lo más prudente es recurrir a profesionales.
Qué no hacer nunca
Aquí tienes varios consejos con conductas que nunca debes llevar a cabo si quieres librarte de las avispas o, al menos, no atraer más o no acabar con una picadura:
- Nunca intentes quitar un nido por tu cuenta si no sabes exactamente lo que haces. Golpearlo, rociarlo sin protección o acercarse demasiado puede provocar una reacción defensiva de muchas avispas a la vez. Un nido no es una simple molestia: puede ser peligroso.
- Tampoco conviene aplastar una avispa cerca de otras. Al sentirse amenazadas, pueden liberar señales químicas que alertan al resto. Lo mejor es mantener la calma, apartarse despacio y no hacer movimientos bruscos.
- No agites los brazos ni empieces a dar manotazos. Es casi instintivo, pero suele empeorar la situación. Para una avispa, esos movimientos pueden parecer una amenaza. Si se acerca, lo mejor es quedarse quieto o alejarse lentamente.
- No bebas directamente de latas o botellas abiertas si han estado en el exterior. Antes de beber, revisa el interior o utiliza vasos transparentes. Es uno de los accidentes más peligrosos, porque una picadura en boca o garganta puede complicarse.
- No dejes comida de mascotas al aire libre. Pienso, restos húmedos o cuencos sucios también pueden atraerlas. Si el animal come fuera, retira el recipiente al terminar.
- No uses fuego para eliminar nidos. Quemarlos puede provocar incendios, daños en la vivienda y un ataque de las avispas. Tampoco es recomendable echar agua a presión, golpear con palos o tapar la entrada del nido sin control.
- No coloques trampas justo al lado de la mesa, la piscina o la zona donde estés. Si se usan, deben situarse alejadas del área de convivencia, porque su función es atraerlas. Ponerlas junto a las personas puede tener el efecto contrario al deseado.
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