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Medir antes de usar: el truco para ahorrar detergente, aceite y productos de limpieza

¿Echas jabón o el aceite para freír a ojo? Más cantidad no siempre lava o cocina mejor

Una botella de suavizante para la lavadora.

Una botella de suavizante para la lavadora. / Freepik

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Uno de los errores más habituales en casa es usar los productos “a ojo”. Un chorro de aceite en la sartén, un tapón generoso de detergente en la lavadora, un poco más de limpiador en el cubo o varias pulverizaciones sobre una superficie parecen gestos sin importancia. Sin embargo, repetidos todos los días, pueden hacer que muchos productos duren mucho menos de lo necesario.

La regla es sencilla: medir antes de usar. No se trata de utilizar menos cantidad de la que hace falta, sino de evitar el exceso. En muchos casos, más producto no significa mejor resultado. Más detergente no siempre lava mejor, más aceite no siempre cocina mejor y más limpiador no siempre desinfecta o limpia más. A veces, simplemente se desperdicia.

En la lavadora, por ejemplo, echar demasiado detergente puede ser contraproducente. El exceso puede dejar restos en la ropa, provocar malos olores en el tambor, generar demasiada espuma y dificultar el aclarado. Lo ideal es ajustar la cantidad a la carga, al nivel de suciedad y a la dureza del agua. Para una colada normal, muchas veces basta con menos de lo que solemos echar por costumbre.

Con el aceite ocurre algo parecido. Cuando se vierte directamente desde la botella, es fácil pasarse. Un dosificador, un pulverizador o incluso una cuchara ayudan a controlar mucho mejor la cantidad. Para una tostada, una ensalada, unas verduras a la plancha o un sofrito, empezar con poco y repartirlo bien puede ser suficiente. Así se aprovecha más cada botella, especialmente ahora que el aceite es uno de los productos que más se miran en la cesta de la compra.

Los productos de limpieza también se gastan muy rápido si se usan sin medida. En muchos casos, basta con una pequeña cantidad diluida en agua o unas pocas pulverizaciones sobre la bayeta, no directamente sobre toda la superficie. Usar más producto del necesario puede dejar residuos, obligar a aclarar más y encarecer una tarea cotidiana que podría resolverse con menos.

Claves finales

No eches detergente, aceite ni limpiadores “a ojo”.

Usa tapones medidores, cucharas, pulverizadores o dosificadores.

Recuerda que más producto no siempre significa mejor resultado.

Ajusta el detergente a la carga y a la suciedad real de la ropa.

Controla el aceite con una aceitera de boquilla fina o un spray.

Pulveriza el limpiador sobre la bayeta, no siempre directamente sobre la superficie.

Lee las instrucciones, sobre todo en productos concentrados.

El ahorro empieza cuando dejamos de usar de más sin darnos cuenta.

Una buena idea es reutilizar envases con dosificador o comprar recipientes que permitan controlar mejor la salida del producto. Las botellas con boquilla fina, los pulverizadores, los tapones medidores o las bombas dosificadoras ayudan a no pasarse. También sirve marcar con un rotulador la cantidad habitual en el tapón o usar siempre la misma cuchara o vaso medidor para determinados productos.

También conviene leer las instrucciones de uso. Muchos limpiadores, detergentes concentrados o productos de cocina indican cantidades recomendadas. Si se usan como si fueran productos normales, se malgastan. Un producto concentrado necesita menos cantidad, no más.

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