Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los objetos que tienes a tiro de piedra en tu casa que puedes reutilizar antes de tirar: alucinarás

Objetos sencillos y rutinarios que puedes reconvertir

Tarros de cristal.

Tarros de cristal.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Muchas veces compramos productos nuevos sin darnos cuenta de que en casa ya tenemos objetos sencillos que pueden servir para mucho más de lo que parece. Un bote de cristal, una pinza, una bandeja, una caja de zapatos o una camiseta vieja pueden tener una segunda vida si se usan con un poco de imaginación. La clave está en mirar lo cotidiano de otra manera: no como algo que ya no sirve, sino como algo que puede resolver pequeños problemas del día a día.

Los botes de cristal, por ejemplo, son uno de los recursos más útiles. Después de consumir legumbres, conservas o mermeladas, pueden lavarse bien y reutilizarse para guardar arroz, pasta, frutos secos, tornillos, botones, especias o restos de comida. También sirven como portalápices, pequeños jarrones o recipientes para preparar desayunos y ensaladas.

Las cajas de zapatos o de envíos pueden convertirse en organizadores. Forradas o simplemente etiquetadas, ayudan a ordenar cables, documentos, productos de limpieza, juguetes, medicamentos o recuerdos. En lugar de comprar separadores, muchas veces basta con recortar cartón y adaptarlo al cajón.

Las camisetas viejas también tienen más recorrido del que parece. Si ya no se pueden usar, pueden cortarse y convertirse en trapos para limpiar cristales, polvo, zapatos o superficies delicadas. El algodón suele funcionar bien para limpiar sin rayar y evita gastar tanto papel de cocina.

Otro objeto muy aprovechable son las pinzas de la ropa. Además de tender, sirven para cerrar bolsas de alimentos, sujetar cables, marcar páginas, ordenar papeles o mantener cerrado un paquete abierto de arroz, pasta o cereales. Son pequeñas, baratas y muy prácticas.

El vinagre blanco de limpieza es otro básico multiusos. Puede ayudar a eliminar malos olores, limpiar grifos, repasar mamparas, desincrustar restos de cal o refrescar algunos textiles. Eso sí, no conviene usarlo sobre superficies delicadas como mármol, piedra natural o ciertos acabados, porque puede dañarlos.

El bicarbonato también es un gran aliado doméstico. Sirve para neutralizar olores en la nevera, limpiar zonas concretas, desodorizar cubos de basura o reforzar la limpieza de algunas superficies. Combinado con agua puede formar una pasta suave para manchas resistentes, aunque siempre conviene probar antes en una zona poco visible.

Las bandejas que ya no se usan pueden tener una segunda vida como organizadores. En el baño sirven para agrupar perfumes, cremas o productos de higiene; en la cocina, para tener a mano aceite, sal y especias; y en la entrada de casa, para dejar llaves, gafas o monedas.

Cepillos de dientes viejos

Los cepillos de dientes viejos son perfectos para limpiar rincones pequeños: juntas de azulejos, raíles de ventanas, grifos, zapatillas, teclados o esquinas donde no llega una bayeta. Antes de tirarlos, pueden reservarse para tareas de limpieza.

Incluso los restos de comida pueden aprovecharse mejor. El pan duro puede convertirse en pan rallado, picatostes o sopas; las frutas maduras sirven para batidos, compotas o bizcochos; y algunas verduras algo mustias pueden acabar en cremas, caldos o sofritos. Aprovechar más la comida es una de las formas más directas de ahorrar.

Tracking Pixel Contents