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Cómo ahorrar durante el año sin apenas darte cuenta para hacerte un buen viaje de vacaciones en verano

El primer truco es separar el dinero antes de gastarlo en lugar de esperar a fin de mes a ver si sobra algo

Una playa de España.

Una playa de España. / Agencias

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Hacer un buen viaje durante las vacaciones no siempre depende de hacer un gran esfuerzo económico de golpe. Muchas veces, la clave está en empezar con tiempo y convertir el ahorro en un hábito pequeño, casi automático, que no pese en el día a día. Ahorrar poco, pero de forma constante, puede marcar una gran diferencia cuando llega el momento de reservar vuelos, hotel o escapada.

El primer truco es separar el dinero antes de gastarlo. En lugar de esperar a final de mes para ver si sobra algo, conviene hacer justo lo contrario: apartar una cantidad fija nada más cobrar. Puede ser una transferencia automática a otra cuenta, una hucha digital o una cuenta separada solo para vacaciones. Si ese dinero no está mezclado con el gasto diario, es más fácil no tocarlo.

50 euros al mes... como mucho

No hace falta empezar con cantidades grandes. Ahorrar 30 euros al mes supone 360 euros al año. Si se apartan 50 euros mensuales, al cabo de doce meses habrá 600 euros. Y con 100 euros al mes, el fondo de vacaciones alcanza los 1.200 euros, suficiente para plantearse un viaje más ambicioso sin tener que pagarlo todo de golpe.

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Paula Ordóñez

El llamado "ahorro invisible"

Otra fórmula sencilla es aplicar el ahorro invisible, es decir, redondear compras, guardar las monedas sueltas o trasladar a la hucha el dinero de pequeños gastos evitados. Por ejemplo, si un día no se pide comida a domicilio, se pueden apartar esos 15 o 20 euros. Si se renuncia a una compra impulsiva, ese importe puede ir directamente al fondo del viaje. La sensación cambia: no es dinero que se pierde, sino dinero que se convierte en vacaciones.

También funciona muy bien ponerse un objetivo concreto. No es lo mismo ahorrar “para viajar” que ahorrar “para una escapada a Lisboa”, “una semana en la playa” o “un viaje a Italia”. Cuando el destino tiene nombre, el ahorro se vuelve más motivador. Cada ingreso en esa cuenta se percibe como un paso más hacia el viaje.

Adelántate y compara

La planificación también ayuda a ahorrar. Reservar con antelación, comparar alojamientos, viajar fuera de los días más caros o ser flexible con las fechas puede abaratar mucho el presupuesto. Pero para aprovechar esas oportunidades hace falta tener algo de dinero ya reservado. Ahorrar durante el año permite comprar mejor y no depender de pagos de última hora.

Claves

Aparta dinero nada más cobrar, no al final de mes.

Usa una cuenta separada o una hucha digital solo para vacaciones.

Ponte un objetivo concreto: un destino, una fecha y una cantidad.

Convierte pequeños gastos evitados en aportaciones para el viaje.

Revisa suscripciones y compras impulsivas.

Reserva con antelación y compara precios.

Empieza cuanto antes: ahorrar poco durante muchos meses cuesta menos que ahorrar mucho a última hora.

El truco no es dejar de gastar en todo, sino decidir qué pequeños gastos prefieres cambiar por un buen viaje.

El método más cómodo es convertirlo en rutina: una cantidad fija cada mes, una pequeña aportación extra cuando se pueda y una norma clara para no tocar ese dinero salvo para el viaje. Así, cuando llegue el verano, un puente o las vacaciones, el gasto no caerá de golpe sobre la cuenta corriente.

La mejor estrategia es empezar cuanto antes. Cuanto más tiempo haya por delante, menos esfuerzo mensual hará falta. Y cuando llegue el momento de hacer la maleta, la satisfacción será doble: disfrutar del viaje y saber que se ha pagado sin ahogos, sin prisas y casi sin darse cuenta.

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