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La regla de oro para ahorrar aceite en casa sin renunciar al sabor

La idea no es eliminar el oro amarillo de la cocina sino dosificarlo cuando realmente sea necesario, sobre todo, en crudo

Una mujer vierte aceite de oliva extra virgen en una cuchara mientras elabora una receta.

Una mujer vierte aceite de oliva extra virgen en una cuchara mientras elabora una receta. / Shutterstock

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El aceite se ha convertido en uno de los productos que más se mira en el supermercado. Su precio ha subido tanto en los últimos tiempos que muchas familias han empezado a cambiar pequeños hábitos en la cocina para intentar que la botella dure más. Pero ahorrar aceite no significa dejar de usarlo ni renunciar al sabor: la clave está en emplearlo mejor.

La regla de oro es sencilla: no echar el aceite directamente desde la botella. Parece un gesto sin importancia, pero es uno de los errores más habituales. Cuando se vierte “a ojo”, casi siempre se usa más cantidad de la necesaria. Un chorro generoso en la sartén, otro sobre la ensalada, otro para el sofrito y otro para la tostada pueden vaciar una botella mucho más rápido de lo que parece.

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T. S.

La mejor forma de controlar el consumo es utilizar un dosificador, pulverizador o una cuchara. Así se sabe exactamente cuánto aceite se está usando y se evita el exceso. En muchas recetas no hace falta cubrir toda la base de la sartén: basta con una pequeña cantidad bien repartida. Un pincel de cocina o un spray pueden ayudar a extenderlo mejor y conseguir el mismo resultado con menos producto.

Este truco es especialmente útil en ensaladas, tostadas, verduras a la plancha, carnes, pescados o sofritos. En lugar de añadir aceite sin medir, conviene empezar con poca cantidad y añadir solo si realmente hace falta. Muchas veces, el alimento no necesita más aceite, sino mejor distribución.

LAS CLAVES

No viertas el aceite directamente desde la botella: usa dosificador, spray o cuchara.

Empieza siempre con poca cantidad y añade solo si es necesario.

Reparte bien el aceite con un pincel de cocina o moviendo la sartén.

Usa una aceitera pequeña con boquilla fina para controlar mejor el chorro.

Reduce las frituras y apuesta por plancha, horno, vapor o freidora de aire.

Reserva el buen aceite en crudo para platos donde realmente se note su sabor.

Ahorrar aceite no consiste en dejar de usarlo, sino en evitar que se desperdicie sin darnos cuenta.

También ayuda elegir bien el recipiente. Las botellas grandes pueden resultar más económicas, pero para el uso diario conviene pasar una parte a una aceitera pequeña con boquilla fina. De esta manera se evita que salga demasiado de golpe y se controla mejor cada uso.

Comida más ligera

Otro consejo práctico es aprovechar técnicas de cocina que requieren menos aceite, como el horno, la plancha, el vapor o la freidora de aire. En muchos platos, una pequeña cantidad bien aplicada es suficiente para aportar sabor y textura. Además, cocinar con menos aceite puede hacer las comidas más ligeras sin perder calidad.

En el caso de las frituras, conviene reservarlas para ocasiones puntuales. Son una de las formas de cocinar que más aceite consumen. Si se fríe, es importante hacerlo correctamente: usar la cantidad adecuada, no quemar el aceite, retirar restos de comida y conservarlo solo si está en buen estado. Reutilizarlo demasiadas veces o cuando ya está oscuro no es recomendable.

No desperdicies

También es importante no desperdiciar el aceite en preparaciones donde no se aprecia tanto. Por ejemplo, en un guiso o una salsa, a veces se puede reducir la cantidad inicial sin que el resultado final cambie demasiado. En cambio, en una tostada, una ensalada o un plato donde el aceite va en crudo, merece la pena usarlo con más intención y valorar mejor su sabor.

La idea no es eliminar el aceite de la cocina, sino dejar de usarlo por inercia. Medir, dosificar y repartir bien puede marcar una diferencia importante a final de mes. Si antes una botella duraba poco porque se usaba siempre “a ojo”, aplicar esta regla puede alargar mucho más su vida útil.

En tiempos en los que cada compra cuenta, el ahorro empieza en gestos tan simples como cambiar la forma de servir el aceite. No se trata de cocinar peor, sino de cocinar con más cabeza. Porque, cuando un producto está caro, cada gota importa.

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