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Los gestos sencillos con los que verás que la factura de la luz cada vez es mas baja milagrosamente

Esa lucecita roja o ese reloj digital encendido todo el día no parecen gran cosa, pero sumados durante semanas y meses acaban dejando huella en el recibo

Una factura de la luz, frente a una lavadora en funcionamiento

Una factura de la luz, frente a una lavadora en funcionamiento / LUIS TEJIDO / EFE

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Aparatos en standby, lavadoras a media carga, temperaturas excesivas del aire acondicionado, bombillas, horno y vitrocerámica... en estos hábitos y electrodomésticos reside la causa de que tu factura de la luz suba como la espuma. Ahorrar en este recibo no tiene que significar vivir a oscuras o pasar calor en verano. Muchas veces, la diferencia está en pequeños gestos cotidianos que apenas cambian la rutina, pero que sí pueden notarse en el consumo mensual. La clave no está en apagarlo todo, sino en usar mejor lo que ya tenemos en casa.

Uno de los gastos más silenciosos es el llamado consumo en standby. Televisores, videoconsolas, ordenadores, routers, microondas, cafeteras o cargadores pueden seguir consumiendo electricidad aunque parezcan apagados. Esa lucecita roja o ese reloj digital encendido todo el día no parecen gran cosa, pero sumados durante semanas y meses acaban dejando huella en la factura.

VÍDEO | Los mejores consejos para ahorrar en la factura de la luz

Agencia ATLAS | EFE

El gasto oculto

Una forma sencilla de reducir ese gasto oculto es utilizar regletas con interruptor. Así se pueden apagar varios aparatos de golpe cuando no se están usando, especialmente por la noche o al salir de casa. No se trata de desconectar todo cada cinco minutos, sino de evitar que dispositivos que no necesitamos sigan consumiendo durante horas.

La lavadora es otro punto clave. Ponerla a media carga de forma habitual supone gastar agua, electricidad y detergente casi para lo mismo que una colada completa. Lo recomendable es aprovechar bien el tambor, sin llenarlo en exceso, y elegir programas adecuados. Para la mayoría de la ropa diaria, los lavados a baja temperatura suelen ser suficientes y ayudan a reducir el consumo energético.

También conviene prestar atención al aire acondicionado. En verano, bajar demasiado la temperatura puede disparar el gasto. Mantenerlo en valores razonables, cerrar ventanas mientras está funcionando, bajar persianas en las horas de más sol y ventilar a primera hora o por la noche puede ayudar a mantener la casa más fresca sin exigir tanto al aparato. Cada grado de menos implica más esfuerzo y más consumo.

El ahorro empieza en los detalles: menos consumo invisible, mejores hábitos y más atención a los aparatos que usamos cada día.

Las bombillas son otro gesto sencillo. Cambiar las antiguas por bombillas LED puede reducir notablemente el gasto en iluminación. Además, duran más y consumen menos. Aun así, el cambio más básico sigue siendo apagar las luces de las habitaciones vacías. Parece evidente, pero es uno de esos hábitos que se olvidan con facilidad.

En la cocina también se esconden muchos pequeños ahorros. El horno, por ejemplo, es uno de los electrodomésticos que más consume. Por eso conviene aprovecharlo bien: cocinar varias cosas a la vez, evitar abrir la puerta continuamente y apagarlo unos minutos antes para aprovechar el calor residual. Si solo se va a calentar una pequeña cantidad de comida, puede compensar usar el microondas o una freidora de aire, si se dispone de ella.

Claves finales para bajar la factura de la luz

  • Revisa qué aparatos se quedan en standby y apágalos con una regleta cuando no los uses.
  • Llena bien la lavadora, sin sobrecargarla, y apuesta por programas de baja temperatura cuando la ropa no esté muy sucia.
  • Usa el aire acondicionado a una temperatura razonable y ayuda a refrescar la casa con persianas, ventilación y sombra.
  • Cambia las bombillas antiguas por LED y apaga las luces de habitaciones vacías.
  • Aprovecha el calor residual del horno y la vitrocerámica para terminar las cocciones sin gastar de más.

La vitrocerámica también permite ahorrar con pequeños cambios. Utilizar recipientes del tamaño adecuado, tapar las ollas para que el agua hierva antes y apagar el fuego unos minutos antes de terminar la cocción son gestos muy simples. El calor residual puede acabar de cocinar muchos platos sin seguir gastando energía.

Otro detalle importante es no abusar de los electrodomésticos en horarios de más consumo si se tiene una tarifa con discriminación horaria. Programar lavadoras, lavavajillas o cargas de dispositivos en las horas más económicas puede ayudar a ajustar la factura, siempre que encaje con la rutina de cada casa.

Ahorrar luz, en definitiva, no consiste en renunciar al confort, sino en evitar desperdicios. Una casa puede seguir siendo cómoda, iluminada y fresca si se usan los aparatos con cabeza.

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