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Si tu crema solar está ardiendo cuando vas a ponerla en tu piel es porque no haces esto

Si vas a ir a la playa, es muy importante no dejarla directamente al sol: si no hay sombra, una buena opción es enterrarla bajo la arena o meter el bote dentro de un cubo con agua

Una mujer le pone crema solar a un hombre en una playa de Sanxenxo (Pontevedra).

Una mujer le pone crema solar a un hombre en una playa de Sanxenxo (Pontevedra). / Gustavo Santos

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Uno de los grandes problemas en verano es llegar a la playa y encontrarte la crema solar ardiendo por el calor, lo que resulta incómodo e incluso puede reducir su eficacia. Pero hay un truco muy sencillo para mantenerla fresca.

Guárdala dentro de una nevera portátil o junto a una botella de agua fría envuelta en una toalla. La toalla actúa como aislante y ayuda a mantener una temperatura más baja durante más tiempo. Otra opción muy útil es meter la crema en una bolsa térmica pequeña o incluso envolverla en una camiseta húmeda: al evaporarse el agua, ayuda a refrescar el envase.

CONSEJOS RÁPIDOS

  • Guarda la crema en bolsas térmicas o neveras
  • Evita dejarla al sol directo
  • Envuélvela en tela o toalla (mejor si está ligeramente húmeda)
  • Colócala junto a botellas frías
  • Mantén siempre la bolsa a la sombra
  • No la dejes horas expuesta al calor
  • Si está muy caliente, deja que se enfríe antes de usarla

¿Y en la playa? Bajo tierra o un cubo con agua

Si vas a ir a la playa, es muy importante no dejarla directamente al sol. Puedes tratar, en la medida de lo posible, mantenerla a la sombra. Si no tienes bolsas o un lugar fresco a mano, una buena opción es enterrarla bajo la arena para que esté protegida ya que bajo tierra la temperatura es más baja. Otra alternativa es coger agua del mar o de la piscina en un cubo de los niños y meterla dentro.

Cómo debes aplicarte la crema solar

Aplicarse bien la crema solar es tan importante como elegir un buen protector. No basta con ponerla por encima: hacerlo mal reduce mucho su eficacia y deja la piel desprotegida.

Lo primero es aplicarla antes de salir de casa, unos 20-30 minutos antes de la exposición al sol. De esta forma, la piel la absorbe correctamente y empieza a hacer efecto desde el primer momento. Es fundamental usar cantidad suficiente. La mayoría de personas se queda corta, y eso hace que la protección real sea mucho menor de la indicada en el envase. Debe cubrirse toda la piel expuesta sin dejar zonas olvidadas.

Hay que extenderla bien, de forma uniforme, sin olvidar áreas como orejas, cuello, empeines, parte trasera de las piernas o la nuca, que suelen ser las más descuidadas.

Además, la crema debe aplicarse cada dos horas, y siempre después de bañarse, sudar o secarse con la toalla, aunque el producto sea resistente al agua.

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