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Cómo arreglar los setos de tu jardín sin acabar para el arrastre

Dar forma trapezoidal a los setos favorece la llegada de luz y evita zonas secas, reduciendo el trabajo futuro

Jardines verticales, otra forma de reverdecer la ciudad

Jardines verticales, otra forma de reverdecer la ciudad / Pinterest

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Unos setos rectos, verdes y bien cuidados da gusto verlos. Sin embargo, mantenerlos lleva su tiempo y esfuerzo. Para que deje de ser una de las tareas más farragosas, vamos a contarte unos cuantos trucos para que tu jardín esté en buen estado sin que sea una tarea especialmente ardua. El truco está en cambiar la forma de cortarlos: en lugar de agacharte o forzar la postura, utiliza un cortasetos de mango largo o telescópico que te permite trabajar de pie y llegar tanto a la parte alta como a los laterales sin esfuerzo.

Además, otro gesto clave es recortar poco y a menudo. Si mantienes el seto regularmente, evitarás que crezca en exceso y que luego tengas que hacer un trabajo más duro y exigente. Así, el mantenimiento se vuelve rápido y mucho más cómodo.

CONSEJOS RÁPIDOS

  • Usa cortasetos de mango largo para no agacharte
  • Recorta con frecuencia, no de golpe
  • Da forma más ancha abajo que arriba
  • Trabaja en horas frescas para mayor comodidad
  • Usa guantes y gafas para evitar molestias
  • Recoge restos con rastrillo para no agacharte
  • Si es eléctrico, usa alargadores largos para moverte mejor

Un detalle importante es dar forma ligeramente trapezoidal, es decir, más ancho abajo que arriba, lo que facilita que la luz llegue a toda la planta y evita zonas secas, reduciendo también el trabajo a largo plazo.

¿Cuánto hay que regarlos?

El riego de los setos depende del tipo de planta, el clima y la época del año, pero en general lo más importante es mantener una humedad constante sin encharcar.

Durante la primavera y el verano, cuando las temperaturas son más altas, los setos necesitan riego frecuente, normalmente entre 2 y 4 veces por semana. En cambio, en otoño se puede reducir a una o dos veces, y en invierno, si llueve con normalidad, apenas será necesario regarlos.

Más que la cantidad de veces, lo importante es regar en profundidad, asegurando que el agua llegue bien a las raíces. Es preferible regar menos días pero de forma abundante que hacerlo superficialmente todos los días.

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