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La edad que marca tu DNI podría no tener nada que ver con la que realmente tiene tu cuerpo

Los expertos advierten de que vivir más años no siempre implica hacerlo con mejor salud

El cuerpo humano es una máquina perfecta.

El cuerpo humano es una máquina perfecta. / GettyImages

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La esperanza de vida en España sigue creciendo y ya se sitúa entre las más altas de la Unión Europea. Sin embargo, detrás de ese dato aparece otra realidad que preocupa cada vez más a los investigadores: vivir más años no significa necesariamente vivir mejor.

La Universitat Oberta de Catalunya explica que la diferencia entre esperanza de vida y esperanza de vida saludable se ha ido ampliando en las últimas décadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, las mujeres alcanzan ya una esperanza de vida de 86 años y los hombres de 81, pero muchas personas llegan a edades avanzadas con dependencia o una mala calidad de vida.

Esa situación ha impulsado numerosas investigaciones centradas en el llamado envejecimiento biológico, un concepto que va más allá de la edad cronológica y que intenta medir el estado real del organismo.

Durante años, los primeros estudios se apoyaban en factores como la salud física y cognitiva, la incidencia de enfermedades o variables relacionadas con el entorno social y económico. Con el avance científico, ahora existen herramientas más específicas para intentar calcular con mayor precisión cómo envejece el cuerpo.

El envejecimiento no afecta igual a todo el mundo

Salvador Macip, director de los Estudios de Ciencias de la Salud de la universidad, trabaja en una investigación centrada en detectar formas de envejecimiento no saludable.

“Tendemos a valorar el envejecimiento a partir de signos externos, como la apariencia”, explica el investigador, que recuerda que elementos como las canas, las arrugas prematuras o incluso la menopausia precoz no siempre reflejan el verdadero envejecimiento biológico.

La universidad señala que dos personas nacidas el mismo día pueden tener edades biológicas completamente distintas. Mientras una puede mantener un buen estado de salud, otra puede sufrir varias enfermedades asociadas a la edad.

Según Macip, diferenciar entre envejecimiento saludable y envejecimiento acelerado permitiría predecir posibles dolencias y actuar antes de que aparezcan complicaciones más graves.

Los marcadores que estudia la ciencia

Actualmente existen distintos indicadores utilizados para intentar medir el envejecimiento biológico. Entre ellos aparecen la longitud de los telómeros o los llamados relojes epigenéticos, herramientas que analizan modificaciones químicas acumuladas en el ADN con el paso de los años.

También se emplean relojes basados en datos moleculares relacionados con la genómica, la proteómica o la metabolómica.

El investigador considera que estas herramientas son más útiles cuando se combinan entre sí y con parámetros clínicos. En el estudio que desarrolla junto a su equipo, buscan marcadores biológicos capaces de detectar el envejecimiento de órganos concretos mediante análisis de sangre.

La Universitat Oberta de Catalunya también advierte sobre los riesgos éticos de utilizar de forma simplificada el concepto de edad biológica. Macip recuerda que interpretar estos datos como certezas absolutas podría derivar en situaciones de discriminación, por ejemplo, en el acceso a seguros de salud privados.

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