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Cómo limpiar la cera de las velas en los trajes de Semana Santa sin estropearlos

El secado de las túnicas debe ser al aire, sin sol directo, y el planchado a baja temperatura, almacenándolas en un lugar seco y colgadas para preservar su estado

Las túnicas vuelven a salir de los baúles

Las túnicas vuelven a salir de los baúles / A. B.

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La cera es uno de los “enemigos clásicos” de las túnicas de Semana Santa, especialmente, en tejidos como la lana o telas gruesas. La clave para eliminarla sin dañar la prenda es no precipitarse y seguir un proceso adecuado. Lo primero y más importante es no intentar limpiarla en caliente ni frotar, ya que solo conseguirás que la cera penetre más en el tejido. Hay que dejar que se enfríe completamente y se endurezca. Una vez dura, se puede retirar con cuidado la mayor parte, rascando suavemente con una uña o un objeto plano sin dañar la tela.

Después viene el truco más eficaz: colocar papel absorbente (de cocina o similar) sobre la mancha y aplicar calor suave con una plancha. El calor hará que la cera se derrita y el papel la absorba poco a poco. Este proceso puede repetirse varias veces cambiando el papel hasta que desaparezca casi por completo.

Si queda algún resto graso o marca, se puede aplicar una pequeña cantidad de detergente neutro o jabón suave, frotando muy ligeramente, y después lavar la prenda según sus indicaciones (preferiblemente en frío y con programa delicado si es lana).

Cuidado con la lana

Un detalle importante: en tejidos de lana o más delicados, conviene no aplicar calor excesivo ni planchar directamente sobre la tela, siempre con protección de papel, para evitar quemaduras o brillos en el tejido.

Las túnicas

Las túnicas de Semana Santa no son una prenda cualquiera. Además de su valor económico, tienen un importante valor simbólico y emocional, por lo que su limpieza requiere cuidado para evitar daños en el tejido o en los detalles.

Lo primero es tener en cuenta el material. Muchas túnicas están hechas de tergal, algodón o mezclas delicadas, por lo que conviene evitar lavados agresivos. Si no presentan manchas importantes, en muchos casos basta con airearlas tras la procesión para eliminar olores y humedad. Si necesitan lavado, lo más recomendable es hacerlo a mano o en lavadora con programa suave, utilizando agua fría y un detergente neutro.

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David Tesfamical de las Heras

En caso de manchas —cera, barro o suciedad de la calle— es importante tratarlas antes del lavado. Para el barro, lo mejor es dejarlo secar completamente y cepillar en seco antes de lavar.

Otro aspecto clave es el secado. Las túnicas deben secarse al aire, sin exposición directa al sol, para evitar que pierdan color o se deformen. También es recomendable plancharlas a baja temperatura y guardarlas en un lugar seco, preferiblemente colgadas y protegidas con una funda.

En definitiva, la clave está en tratar la túnica con delicadeza: limpiar sin castigar el tejido, para que pueda acompañar muchos años más en uno de los momentos más importantes de la tradición.

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