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El mejor truco para mantener siempre limpios los rieles de las ventanas

Aplica una fina capa de vaselina líquida en los rieles de las ventanas y observa lo que ocurre: te acordarás de nosotros

Persianas.

Persianas. / Shutterstock

Los rieles de las ventanas correderas son uno de los puntos más ingratos del hogar: acumulan polvo, barro, pelos, insectos y una mezcla misteriosa de suciedad que parece soldada al aluminio. Pero existe un truco muy sencillo que evita tener que limpiarlos cada mes: aceite mineral o vaselina líquida aplicada estratégicamente.

El método consiste en limpiar la zona a fondo una última vez y, después, aplicar una capa finísima de vaselina líquida (o aceite mineral transparente) a lo largo de todo el riel con un bastoncillo. Esa película invisible actúa como barrera antiadherente, impidiendo que el polvo se pegue y evitando que la suciedad se compacte. Además, mejora el deslizamiento de la ventana y reduce el desgaste del mecanismo.

Quienes lo han probado aseguran que los rieles se mantienen limpios meses, y que la suciedad que antes formaba una masa oscura ahora se retira simplemente pasando un papel. Es uno de esos trucos que parecen demasiado buenos para ser reales… hasta que lo aplicas.

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Paula Ordóñez

TRUCOS PARA QUE FUNCIONE AÚN MEJOR

  • No uses aceite de cocina: se enrancia y atrapa más polvo.
  • Aplica muy poca cantidad: si brilla, te has pasado. La capa debe ser casi imperceptible.
  • Repite cada 3–4 meses, o cuando notes que la ventana pierde deslizamiento.
  • Ideal para ventanas de aluminio y PVC.
  • Si entra mucha arena o polvo desde fuera, aspira antes de reaplicar la película protectora.

Cómo limpiar las persianas por fuera

No es lo mismo limpiar la persiana por fuera que por dentro, especialmente si no tenemos acceso a la persiana por la parte exterior. Además, hay que tener en cuenta de qué material está hecha nuestra persiana: madera, PVC, plástico, aluminio... La naturaleza de cada persiana reclama un tipo de producto diferente.

Por otra parte, el color también será determinante a la hora de limpiar ya que el blanco, que es uno de los colores más típicos en este elemento, resulta un poco más complejo. Con un poco de jabón neutro y agua limpia podremos sacar brillo a nuestras persianas independientemente de su material. Sin embargo, cuando la suciedad está muy pegada, se pueden utilizar productos más específicos(que no sean abrasivos) o hacernos con una vaporeta.

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