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Nunca uses suavizante para la lavadora en estos casos: podrías dañar la ropa

No añadas suavizante a la ropa que vas a introducir en la secadora: los residuos podrían dañar el electrodoméstico

Una botella de suavizante para la lavadora.

Una botella de suavizante para la lavadora. / Freepik

El detergente para la lavadora y el suavizante era un dúo indivisible a la hora de hacer la colada, pero hace tiempo que el segundo viene siendo sustituido por otras alternativas más beneficiosas para la ropa y el medio ambiente.

Aunque aporta un olor muy agradable, algunos tejidos pierden propiedades con el uso del suavizante. Las toallas pierden capacidad de absorción debido a que los químicos taponan las fibras. Ocurre lo mismo con bayetas y paños. La lana pierde la capacidad de regular la humedad y temperatura. Y la ropa de deporte no transpira.

En términos generales, nunca se debe utilizar suavizante cuando se lavan bayetas de microfibra, toallas, trapos de cocina, ropa deportiva, lana, ropa de baño, ropa de bebé y prendas impermeables. La licra, por ejemplo se daña al utilizar este producto químico. Es por eso que la ropa interior y los bikinis se dan de sí.

Ante esta situación, el vinagre de limpieza emerge como un suavizante natural, aunque en realidad se ha utilizado toda la vida. Por si te lo preguntabas, ni el vinagre de limpieza ni el bicarbonato dañan la piel. Además, son productos respetuosos con el medio ambiente, ya que son biodegradables.

¿Cuándo se puede utilizar el suavizante? En todos los tejidos que sean de algodón, pero evítalo en aquellas prendas de ropa que vayas a introducir en la secadora, ya que los residuos de suavizante podrían dañar el electrodoméstico.

Usos alternativos del suavizante

Ya que el suavizante puede quedar relegado como un producto de uso ocasional en las coladas, puedes darle una segunda vida para limpiar el baño. Puedes usarlo para limpiar el inodoro, el lavabo, el bidé, la ducha o la bañera. Para ello, mezcla en un recipiente un vaso de agua, un poco de alcohol y un tapón de suavizante y frota con una bayeta. Cuando seque, verás cómo el baño brilla más que nunca.

Aprovecha su aroma para crear un ambientador casero. Solo necesitas un pulverizador y añadir un tapón de suavizante, dos cucharaditas de bicarbonato y agua caliente hasta rellenar el recipiente. Agita para que se mezclen los ingredientes y rocíalo en las habitaciones o sobre las sábanas para crear una atmósfera agradable.

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