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El gesto sencillo que cambia por completo tus sopas y guisos

Un truco básico, rápido y al alcance de cualquiera que marca la diferencia entre un plato correcto y uno realmente sabroso.

Guiso en una olla.

Guiso en una olla.

A.G.B

El truco del vaso de agua fría que transforma por completo tus sopas y guisos

Un gesto inesperado al final de la cocción que mejora la textura y hace que los sabores se integren mejor.

Puede sonar contradictorio, pero uno de los trucos menos conocidos para mejorar tus platos de cuchara es añadir un pequeño chorro de agua muy fría justo al final de la cocción. No se trata de enfriar el plato, sino de provocar un contraste térmico controlado. Este golpe de frío ayuda a que las grasas se repartan mejor en el caldo, suaviza sabores demasiado intensos y mejora la sensación en boca, haciendo que el guiso resulte más ligado. Además, facilita que los ingredientes dejen de cocerse de golpe, evitando verduras muy pasadas o carnes secas.

Basta con medio vaso de agua fría, pero la cantidad será proporcional a la de nuestra comida, tan solo remueve suavemente, tapa y deja reposar unos minutos. Un gesto poco intuitivo, casi contra las normas de la cocina tradicional, pero que muchos cocineros usan para conseguir guisos más equilibrados y redondos.

Es importante controlar bien las cantidades y no pasarnos con el agua, ya que podría generar que el plato quede aguado o insípido, por ello es mejor agregar tan solo medio vasito y dejar reposar para finalizar corrigiendo con sal en caso de que se necesitara.

Pero en caso de que te pasaras añadiendo agua, aquí tienes soluciones para revivir tu plato:

-Espesarlo con ingredientes como harina o maicena 

-Triturando legumbres o patatas del propio guiso,

-Añadiendo un poco de pan rallado o yema de huevo

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