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El secreto de los hoteles para que la sensación de limpieza al entrar al baño sea espectacular

El agua es la principal causante de marcas, cal y sensación de suciedad

Darse baños de agua fría en las piernas favorece la circulación de la sangre.

Darse baños de agua fría en las piernas favorece la circulación de la sangre. / Freepik.

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El baño en un un hotel es clave porque es donde más limpieza e higiene exigen los viajeros. Si te alojas en un hotel que valga la pena, su baño parecerá limpio incluso después de usado y no es cuestión de la utilización de olores ni de productos caros, sino de una técnica concreta que usan los equipos de limpieza en la hostelería y que casi nadie conoce.

El truco está en secarlo todo al final. En ocasiones, lo hacen con las propias toallas que el huésped deja retiradas para lavar. Grifos, lavabo, mampara, incluso el borde del inodoro. En los hoteles no se deja ninguna superficie húmeda, porque el agua es la principal responsable de marcas, cal y sensación de suciedad. Un baño seco refleja mejor la luz y mantiene el brillo durante más tiempo.

A esto se suma otro gesto clave: limpiar siempre en el mismo orden. Primero el espejo, luego el lavabo, después el inodoro y, por último, la ducha. Así se evita volver a manchar zonas ya limpias y se gana rapidez. No es casualidad: es un protocolo pensado para que el resultado sea visualmente perfecto.

Prohibido tirar toallitas al inodoro

Agencia Atlas

El toque final

El toque final —y el más invisible— es pasar un paño seco por el grifo y el pulsador del WC justo antes de salir. Son los puntos que más miramos y tocamos. Si brillan, el baño entero parece nuevo.

Un secreto sencillo, sin químicos especiales, que explica por qué los baños de hotel siempre dan esa sensación de limpieza total incluso cuando no lo están tanto.

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