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El truco infalible para que el termo de tus hijos esté siempre limpio y libre de bacterias

Se usa a diario, sin embargo, no basta con vaciarlo y llenarlo de agua cada día

Fregar platos.

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Los termos y botellas térmicas se han convertido en un básico del día a día para niños y mayores. Es una opción muy buena para no consumir plásticos y tener el agua -o la bebida elegida- siempre en su punto. Estética a parte, su limpieza interior sigue siendo una de las tareas que más pasa desapercibida ya que no es viable llenar el depósito una y otra vez de líquido sin apenas limpiarlo.

El café, el té, las infusiones o incluso el agua dejan restos y olores difíciles de eliminar por el propio contacto de la boca, sobre todo, en recipientes donde no entra un estropajo. Sin embargo, existe un método sencillo y sorprendentemente eficaz que evita frotar y alarga la vida del termo.

Bicarbonato sódico

El truco consiste en llenar el termo con agua caliente y añadir una cucharada de bicarbonato sódico. A continuación, se cierra y se deja actuar durante una o dos horas. El bicarbonato reacciona con los restos orgánicos, neutraliza olores y desprende la suciedad adherida a las paredes internas.

Pasado ese tiempo, basta con vaciar el contenido y aclarar bien con agua. En los casos más persistentes, un segundo aclarado con agua caliente es suficiente para devolver al termo su aspecto limpio y sin olores. El método es seguro para el acero inoxidable y no altera el sabor de las bebidas.

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