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Cómo limpiar las plantillas de los zapatos y dejarlas como nuevas sin que pierdan comodidad

No siempre hay que cambiar de plantillas por miedo a estropearlas si las limpias: esta es la mejor forma

Diferentes tipos de calzado en un estante usado como zapatero

Diferentes tipos de calzado en un estante usado como zapatero / Freepik

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Las plantillas de los zapatos son una de las partes que más sufren el uso diario y, por contra, de las menos cuidadas. Sudor, bacterias y olores se acumulan con facilidad, y muchos optan por cambiarlas antes de tiempo por miedo a estropearlas al limpiarlas. Sin embargo, existe una forma sencilla de higienizarlas y devolverles buen aspecto sin que pierdan amortiguación ni forma.

El primer paso es retirarlas siempre del zapato. Limpiarlas dentro impide que se sequen bien y favorece los malos olores. A continuación, se recomienda cepillarlas en seco con un cepillo suave o de dientes para eliminar polvo y restos superficiales.

Jabón neutro y agua tibia

El método más eficaz consiste en lavarlas a mano con agua tibia y jabón neutro, frotando suavemente sin empapar en exceso. No conviene usar detergentes fuertes ni lejía, ya que degradan los materiales y endurecen la espuma interior, restándoles comodidad.

Una vez limpias, el secado es clave: hay que presionarlas con una toalla para retirar el exceso de agua y dejarlas secar al aire, en posición horizontal y lejos de radiadores o sol directo. El calor excesivo deforma la plantilla y reduce su capacidad de absorción de impactos.

QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER

Correcto

  • Sácalas siempre del zapato antes de limpiarlas
  • Cepíllalas en seco antes de mojarlas
  • Lávalas a mano con agua tibia y jabón neutro
  • Frota suavemente, sin retorcer
  • Presiónalas con una toalla para escurrir
  • Sécalas al aire, en horizontal
  • Usa bicarbonato solo cuando estén secas

Incorrecto

  • Meterlas en la lavadora
  • Usar lejía o detergentes fuertes
  • Empaparlas durante mucho tiempo
  • Retorcerlas para escurrir
  • Secarlas al sol o sobre radiadores
  • Guardarlas húmedas dentro del zapato

Como truco final, cuando estén completamente secas, espolvorear una pequeña cantidad de bicarbonato sódico y retirarlo antes de usarlas ayuda a mantenerlas frescas durante más tiempo.

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