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Cómo limpiar tu nariz de forma eficaz pero segura: algunos métodos dañan tu tabique

Jamás utilices agua ni bastoncillos

Mocos blancos, verdes o amarillos: lo que dicen de nuestra salud y cuándo debemos ir al médico

Mocos blancos, verdes o amarillos: lo que dicen de nuestra salud y cuándo debemos ir al médico / Freepik

La limpieza nasal es una práctica cada vez más recomendada por profesionales sanitarios, especialmente, en épocas de resfriados, alergias o ambientes secos. Mantener las fosas nasales limpias ayuda a respirar mejor y a reducir la irritación, siempre que se haga de forma adecuada. En ocasiones, se agrede tanto el interior de la nariz que se puede producir incluso sangre o daños irreparables en el tabique si introduces de más el pañuelo.

El método más seguro y eficaz es el lavado con suero fisiológico o solución salina, disponible en farmacias en monodosis, spray o botellas específicas para irrigación nasal. Este tipo de limpieza arrastra mucosidad, polvo y alérgenos sin dañar la mucosa, y puede realizarse a diario, incluso en niños, siguiendo las indicaciones del producto.

Los especialistas recomiendan inclinar ligeramente la cabeza hacia un lado, introducir el aplicador en la fosa nasal superior y dejar que el líquido fluya de forma suave. Después, se repite el proceso en la otra fosa. No debe soplarse la nariz con fuerza inmediatamente después, para evitar molestias en el oído.

Los bastoncillos y el agua, prohibidos

Lo que sí conviene evitar son los bastoncillos, objetos duros o lavados caseros con agua del grifo sin esterilizar, ya que pueden provocar irritación o infecciones. Tampoco se aconseja abusar de sprays descongestionantes con fármacos, que pueden generar efecto rebote si se usan más de unos días.

Incorporar la limpieza nasal a la rutina diaria es un gesto sencillo que mejora el bienestar respiratorio, especialmente en invierno. Un cuidado básico que, bien hecho, se nota más de lo que parece.

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