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Cómo limpiar tus instrumentos de limpieza para una casa libre de bacterias

Limpia los paños y bayetas y el cabezal de la fregona con estos sencillos trucos

Una fregona.

Una fregona.

Aunque suene contradictorio, tiene toda la lógica del mundo: los instrumentos con los que acometes las tareas de limpieza deben estar siempre impecables para no difundir bacterias y malos olores. En cambio, a veces nos olvidamos de ellos y por eso no conseguimos una limpieza eficaz.

Empieza con los paños y bayetas. Para limpiarlos, introdúcelos en una olla con agua y vierte dos cucharadas de bicarbonato, una de jabón para lavar los platos y deja hervir durante 15 minutos. Cuando pase el tiempo, acláralas y verás toda la suciedad que queda en el agua.

Para eliminar bacterias, suciedad y malos olores de las fregonas de microfibra, mezcla en un recipiente una pastilla de lavavajillas, agua muy caliente y vinagre de limpieza. Así te durará mucho más tiempo y no tendrás que tirar el cabezal cuando esté sucio.

Para la limpieza de baldosas del baño y la cocina, mezcla en un recipiente con pulverizador tres partes de agua por una de amoniaco. Pulveriza, deja actuar 10 minutos, retira con una bayeta y seca con papel absorbente. La grasa se despega por sí sola y queda superbrillante.

Desinfecta la tabla de cortar añadiendo sal y jugo de limón. Frota con la cara del limón cortado a la mitad y retira los restos. Después, añade unas gotas de aceite y espárcelo con papel de cocina o con un pincel. Verás que queda como nueva.

Mejora el orden en casa

Tu casa debería ser un remanso de paz y descanso, pero a veces no tenemos tiempo para ordenarla. Sin embargo, basta con mejorar estos tres aspectos para que en tu hogar no reine el desorden.

Evita las superficies llenas de cosas o "superficies imán", aquellas donde acabamos dejando las llaves, el móvil, las gafas, los cargadores... Busca un sitio para cada cosa y verás cómo tu casa parece mucho más ordenada.

Recoge la ropa colgada en sillas. Las sillas, u otros elementos del mobiliario, no son armarios. Si la ropa está sucia, échala al cesto; si está limpia, guárdala de nuevo en el armario para evitar el ruido visual.

Por último, guarda cuanto antes la ropa doblada. Evita que se acumule en pilas en cualquier lugar de la casa que no sea el que le corresponde. Incorpora esta tarea a las de planchado y doblado.

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