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La esponja casera y natural a base de avena que mejor limpia tu cuerpo

Solo hace falta una media vieja y unos copos de cereal para conseguir una especie de “gel” natural que limpia e hidrata la piel sin productos químicos añadidos

Mampara de ducha con gotas provocadas por el vapor

Mampara de ducha con gotas provocadas por el vapor / Freepik

Cada vez más personas buscan alternativas naturales a los productos de higiene tradicionales. En este empeño, aquí te contamos un sencillo truco de baño que empieza a ganar adeptos por los efectos positivos que genera en la salud, la limpieza y, sobre todo, en la piel. Hablamos de la llamada “esponja de avena”, una forma de ducharse sin gel que promete limpieza, suavidad y menos irritaciones en la piel.

La receta no puede ser más simple. Solo se necesitan copos de avena (la misma que se usa en el desayuno) y una media vieja o calcetín fino de algodón. Se introducen 4 o 5 cucharadas de avena dentro de la media, se hace un nudo para cerrarla y se coloca bajo el chorro de agua caliente en la ducha. Al mojarla y apretarla, la avena libera un líquido blanquecino, parecido a una “leche”, que actúa como un gel natural.

Esta bolsita se utiliza como si fuera una esponja: se pasa por todo el cuerpo, apretando ligeramente para que siga soltando producto. Después, basta con aclarar con agua como en una ducha normal. Muchas personas aseguran que no necesitan usar gel después, salvo que quieran añadir simplemente un olor concreto.

El secreto está en las propiedades de la avena, conocida por su efecto suavizante y calmante sobre la piel. Este “gel” natural ayuda a arrastrar la suciedad y el sudor sin resecar tanto como algunos jabones, y deja una ligera sensación de hidratación, especialmente apreciada por quienes sufren piel seca o tirante.

Los expertos recuerdan, no obstante, algunas precauciones: las personas con alergia a la avena o a ciertos cereales deben evitar este método, y no es recomendable aplicarlo sobre heridas abiertas o problemas cutáneos graves sin consultar antes con un profesional sanitario. Además, la bolsita de avena es de uso muy limitado: se recomienda desechar el contenido tras una o dos duchas como máximo.

Advertencias

  • Si eres alérgico a la avena o a los cereales, mejor no usarlo.
  • No lo uses sobre heridas abiertas, eccemas muy fuertes o infecciones sin consultar antes con un profesional sanitario.
  • La bolsita es de un solo uso o, como mucho, dos (luego la tiras y lavas la media).

Sencillo, barato y fácil de probar en casa, este truco casero se suma a la lista de pequeñas soluciones que, desde el baño de casa, buscan cuidar la piel con menos productos y más ingredientes naturales. Y, a la vista de su éxito, la “esponja de avena” debería de estar en tu ducha de casa.

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