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Los seis trucos que no puedes dejar pasar para tener la despensa y la nevera bien organizadas

Aunque la reorganización general se haga mensualmente, es recomendable reservar un día a la semana para estas labores

Estantería de una despensa con varios alimentos ordenados

Estantería de una despensa con varios alimentos ordenados / Freepik

El orden es fundamental en cualquier buen hogar que se precie, aunque muchas veces sea complicado de encontrar el momento idóneo para colocar todo en su sitio en medio de un estilo de vida cada vez más ajetreado y desordenado. Hay ocasiones, incluso, en las que se pierde casi más tiempo en encontrar ese 'algo' que no recordamos donde hemos puesto hace apenas una semana... Y ese es el momento perfecyp para hacer un reseteo y ponerse manos a la obra. Para ello, ya sea por casualidad o causalidad, es necesario también tener una serie de ideas bien planificadas para ordenar dos estancias de almacenaje como la despensa y la nevera, para lo que no viene mal seguir estos seis trucos infalibles.

El primer paso para conseguir nuestro propósito es hacer una limpieza general. Lo mejor es hacerlo todo por zonas (primero la despensa y luego la nevera), aprovechando tanto para tirar todo lo que esté caducado y para meter en un solo paquete lo que esté ocupando más espacio en algún envase que solamente esté a la mitad. A su vez, para reorganizar todo mucho más rápido, conviene ir haciendo una lista durante el proceso. El segundo punto a tener en cuenta será precisamente el nuevo orden de las cosas, para lo que es ideal crear zonas en función de los productos que se guardan en cada una (desayunos, productos básicos, lácteos, embutidos...).

El tercer truco será, una vez delimitados los espacios, dejar algunos 'fijos' para aquellos productos que nunca faltan en nuestras despensas o neveras. Así, habrá baldas reservadas siempre para aquellos alimentos de uso diario, como pueden ser la leche, las verduras de guarnición o productos que se usan con asiduidad en diversos guisos. La cuarta recomendación será de vital importancia para guardar productos en el congelador, donde muchas veces será más difícil distinguirlos debido a que se han metido en bolsas o envueltos. Optimizar su etiquetado y colocar delante todo aquello que más tiempo lleve guardado.

Revisiones semanales

Aunque los grandes cambios se realicen mensualmente -o incluso más espaciados en el tiempo-, una muy buena manera de tener todo bien organizado es reservar algún momento a la semana para hacer un chequeo rápido. De esta manera, podrás apuntar en un papel o mentalmente aquellos productos a los que hay que darle una salida rápida o, en caso contrario, pasar al congelador. En el caso de la despensa, es el momento idóneo para revisar las fechas de caducidad. Por último, siempre hay que tener en cuenta que nos podemos enfrentar a imprevistos -como sobras de comidas-, por lo que dejar huecos para rellenar siempre será una buena idea para poder solucionarlos rápidamente.

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