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La temperatura mínima que debe haber en tu oficina en invierno: cuando legal no significa confortable

Estudios de ergonomía térmica sitúan el confort térmico óptimo entre 21 y 23 grados: por debajo de los 19, tu concentración merma

Imagen de archivo de una calefacción

Imagen de archivo de una calefacción / Agencias

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Llegas a tu oficina, te quitas el abrigo y en cuestión de minutos no diferencias si estás dentro o fuera de tu trabajo. Miras el termómetro y hay 18 grados. Y ahí te surge la pregunta: "¿Será legal?".

La respuesta rápida es sí, sí es legal. El Real Decreto 486/1997 para trabajos sedentarios en lugares cerrados estipula que la temperatura debe oscilar entre 17 y 18 grados, es decir, en estos casos no hay sanción ni incumplimiento "siempre que no cause disconfort o riesgos para la salud de personal", por ejemplo, por corrientes directas o humedades.

Sin embargo, que sea legal no significa que sea confortable y, ni mucho menos, humano ya que trabajar con un abrigo puesto no es, ni de lejos, el estado ideal. Y es que la temperatura óptima de confort térmico en trabajos de oficial oscila entre los 20 y los 22 grados, de modo que si los trabajadores coinciden en que "hace frío de forma persistente", el servicio de riesgos laborales pueden revisar la climatización y proponer ajustes.

Los grados cuando estás sentado

Cuando pasas sentado muchas horas en una oficina, tu cuerpo genera poco -o ningún- calor. Es decir, la sensación de frío aumenta. Está demostrado científicamente que tener frío, sobre todo en manos y pies, afecta a la concentración.

Ni 19 ni 21 grados: esta es la temperatura que debe tener tu casa en invierno

PI STUDIO

Estudios de ergonomía térmica aceptados por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo sitúan el confort óptimo en la horquilla de entre los 21 y 23 grados para los trabajadores sedentarios en interior. Por debajo de 19 °C, la mayoría de las personas ya experimentan incomodidad y pueden disminuir su rendimiento. Si el malestar es generalizado, la empresa tiene obligación de adoptar medidas correctoras, aunque el valor esté “dentro de lo legal”.

¿Y en casa?

La factura de la electricidad da miedo en la mayoría de las familias de España. Sin embargo, las bajas temperaturas que se acercan en pleno noviembre hacen imposible escatimar en calefacción, sobre todo, cuando hay personas mayores y niños en casa.

Conseguir una tarifa razonable de gas o electricidad es imprescindible para evitar sorpresas este invierno, pero también es evitar un uso irracional de la energía, con algunos sencillos trucos puedes conseguir amortizar mejor el gasto de tu caldera ayudando a calentar tu casa.

  1. No te olvides de purgar. Si hay burbujas de aire dentro, tus radiadores no se calentarán lo suficiente. Abre las llaves al menos una vez al año, antes de poner la calefacción por primera vez en otoño.
  2. Ventilación. Siempre es sano renovar el aire de casa. Hazlo cuando te levantes, fuera hace frío, pero si esperas a mediodía perderás el calor acumulado en casa durante toda la mañana.
  3. Libera tus radiadores. Poner la colada a secar encima de los radiadores puede ser tentador, sobre todo cuando llueve fuera. Pero el calor no se repartirá por toda la estancia. Mejor cuelga tu ropa en un tendedero, tardará más, pero ahorrarás dinero en la factura. Tampoco tengas nunca muebles delante ni alrededor de tus radiadores. Deja que el aire caliente fluya por toda la estancia.
  4. Juega con las persianas. Por el día, deja que entre la luz natural en tu casa. En cuanto anochece, baja las persianas para evitar la fuga de calor hacia el exterior.
  5. Temperatura estable. Los expertos recomiendan mantener el termostato todo el año a la misma temperatura, entre 18 y 20 grados. Aunque depende mucho del tipo de calefacción, dejar enfriar la casa por la noche para luego volverla a calentar suele requerir más energía que mantenerla todo el tiempo a cierta temperatura.
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