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Mitos sobre la dieta blanda: esto es lo que no debes comer cuando estás enfermo

Alimentos recomendados y prohibidos para ingerir durante gastroenteritis y diarreas

Mitos sobre la dieta blanda: esto es lo que no debes comer cuando estás enfermo

Mitos sobre la dieta blanda: esto es lo que no debes comer cuando estás enfermo

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La llegada del frío conlleva inevitablemente el regreso de los virus y las enfermedades. Estos bichitos reaparecen con el fin del calor y aprovechan que tenemos bajas las defensas para atacarnos. Algunas de las enfermedades más habituales de la temporada y de todo el invierno son la gastroenteritis y la diarrea. Ante ellas, solo queda mantenerse hidratado y seguir las recomendaciones de los médicos, pero también tenemos deberes para casa.

Habitualmente, cuando estas enfermedades hacían su aparición, la recomendación principal es seguir una dieta blanda para favorecer las digestiones ligeras y obtener una recuperación temprana. Pero hay muchos mitos alrededor de lo que se puede comer y lo que no cuando estamos enfermos de nuestro sistema digestivo.

La primera recomendación es olvidarse del jamón de york. Tampoco es necesario seguir una dieta muy reestrictiva comiendo solo pescado hervido. La realidad es que puedes comer casi de todo, pero con lecciones muy concretas de cada grupo de alimentos.

Por ejemplo, no se aconseja consumir cereales integrales. Si bien es la opción más saludable cuando estamos sanos, los cereales integrales provocan digestiones más pesadas y complejas de absorber por parte de nuestros intestinos. El arroz blanco, la pasta o las patatas hervidas con muy buenas opciones.

Tampoco se deben comer verduras y frutas crudas. Será más fácil para nuestro organismo digerirlas y asimilar sus nutrientes. Por ejemplo, una manzana entrará mejor si la asamos a si la comemos cruda.

Otra recomendación a tener en cuenta es evitar las crucíferas, ya que pueden provocar flatulencias. El brócoli, las coles, los repollos, el romanesco... son muy saludables y recomendables cuando nuestro sistema digestivo está en buen estado, pero no durante una gastroenteritis o una diarrea.

Los lácteos, sin azúcar y con bajo contenido en grasas. Opta por las variedades 100 por cien naturales y desnatadas, más fáciles de digerir y aprovechar por nuestro organismo. El yogur natural y el queso fresco son grandes aliados.

Siguiendo este mismo principio, opta por elegir carnes y pescados con bajos en grasas. La carne de ave, como el pollo o el pavo, y el pescado blanco, mejor si es al vapor, son una gran fuente de proteína y otros nutrientes para cuando estamos enfermos.

Los huevos también se pueden tomar cuando uno está enfermo del estómago, siempre y cuando no sean fritos. El aceite puede provocar digestiones pesadas, que jueguen en contra de una pronta recuperación. Mejor el huevo duro o pasado por agua.

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