A Patricia Sosa (Buenos Aires, 1956) le temblaba todo el cuerpo mientras el coro de la Capilla Sixtina entonaba las primeras notas de la "Misa criolla" que en diciembre cantó a su paisano, el papa Bergoglio. "Fue algo sobrenatural porque a pesar de la emoción no se me quebró la voz", celebra la dama latina del rock mientras rememora esa actuación en San Pedro a petición del santo padre. Sosa viajó hasta el Vaticano con su madre, su hija y su exmarido, que es también ahora su novio. "El éxito de mi pareja es que vivimos separados", asegura con una sonrisa pícara esta mujer que a los 59 años ha debutado como modelo de ropa interior, canta en el lenguaje de los sordos y preside una fundación, "Pequeños gestos, grandes logros", en defensa de los indígenas de la Selva Impenetrable chaqueña, en el noroeste argentino.

-Patricia, enhorabuena por su actuación ante el papa, ¿qué sintió en tan importante ocasión?

-¡Menuda emoción! Estaba cantando en San Pietro y no me lo creía, como tampoco me creí en abril que el papa me pidiese que cantase la "Misa criolla" el 12 de diciembre en homenaje a la Virgen de Guadalupe.

-¿Cómo se lo pidió?

-Llegó a Buenos Aires un correo del Vaticano diciendo que el santo padre estaría muy alegre si pudiese cantar ante él. Me puse a llorar de emoción. En sucesivos correos me informaron de cuestiones protocolarias referentes al vestuario que debía de llevar.

-¿Qué le decían en esos correos?

-Que no podía vestir de blanco y que lo más adecuado sería optar por colores grises, burdeos, azules o negros. Yo elegí el azul porque es el color del arcángel san Miguel, que me encanta.

-¿Tuvo usted la oportunidad de hablar con el santo padre?

-Estuve en una audiencia que dio a más personas. Cuando me vio se puso muy contento y me habló de la espiritualidad de Ariel Ramírez, el compositor de la "Misa criolla". Le presenté a mi madre y a mi hija y le mostré una foto de un sobrino que tengo que está enfermo. Yo no paraba de temblar y entonces el papa me dijo: "¿Hace usted como Mercedes Sosa que se tomaba media copita de vino antes de cantar?" Le respondí que no y él comentó: "Pues a ella le sentaba muy bien tomarla".

-¿Cómo es la "Misa criolla"?

-No es más que rezar cantando. Son cinco temas y dura 22 minutos. Se trata de una obra escrita para solista y coro con instrumentos autóctonos de Latinoamérica como el erke y el sikus.

-¿Es usted una persona religiosa?

-Sí, soy católica, pero no cumplo al pie de la letra todos los preceptos del catolicismo.

-¿Hasta qué punto es para usted importante la espiritualidad?

-Es fundamental. Mantengo un diálogo permanente con mis guías espirituales.

-¿Y quiénes son esos guías?

-No lo sé. Serán ángeles o espíritus que me cuidan y custodian.

-Usted, que es una mujer acostumbrada a los escenarios, ¿ha sufrido alguna vez ese pánico escénico que impide a un artista cumplir con su público?

-Nunca me ha pasado. El escenario es mi terreno natural. La vida para mí es más fácil sobre un escenario que abajo.

-¿No sintió vértigo ni cuando actuó ante el papa?

-¡Eso es otra cosa! Ese día me temblaba el cuerpo, se me secó la boca y los ojos se me llenaron de lágrimas. El papa me vio y me hizo un gesto de complicidad. Seguí cantando la misa completamente temblorosa pero no me falló la voz.

-¿Qué recomienda hacer en esas ocasiones de pánico?

-Lo mejor es hacer ejercicios de respiración y conocer técnicas de pacificación espiritual.

-Usted ha cantado con artistas tan importantes como Julio Iglesias o Plácido Domingo, ¿con qué otros cantantes le gustaría actuar?

-Con Pablo Alborán, Alejandro Sanz, Marta Sánchez, Ana Belén o con La Mari de "Chambao". A ver si Alejandro Sanz me da esa oportunidad ahora que canta con muchas mujeres y aunque seamos de distintas generaciones.

-¿Le preocupa esa diferencia de edad?

-¡Qué va! En la música no hay generaciones.

-Además, usted ha sido recientemente modelo de ropa interior, ¿verdad?

-Sí, el que me animó a hacerlo fue mi marido.

-Con la crisis en la venta de CD y la piratería, ¿pasa el negocio de la música por las actuaciones en directo?

-Por supuesto. Las ventas de CD están donde uno toca.

-No parece buena época para los autores, ¿verdad?

-Es cierto, los autores somos los más perjudicados en este negocio. Cuando alguien escucha una canción por Internet no paga al autor. ¡Los autores estamos empobrecidos!

-Dígame cómo resulta trabajar codo con codo con su pareja, el productor Óscar Mediavilla.

-Hemos pasado por todas las fases, incluso de odio, pero estamos muy acostumbrados a trabajar juntos. Nos queremos y admiramos.

-¿Cómo es eso de que Mediavilla es su exmarido y su actual novio?

-Nos conocimos en 1974 y nos divorciamos en 1996, pagando fortunas a los abogados. El 31 de diciembre de 1999 le llamé para empezar el nuevo milenio juntos y ahí seguimos. ¿Sabe cuál es el éxito de mi pareja?

-¿Cuál?

-Mi pareja es un éxito porque no vivimos juntos. Tenemos además una hija de 26 años.

-¿Por qué siente usted un gran interés por el lenguaje de gestos?

-Porque le aseguro que los sordos pueden apreciar la música. Yo canto con las manos y veo cómo fluyen los sonidos por mis dedos.

-¿Cómo son sus relaciones con los pueblos indígenas?

-Los indios toba me encontraron y me pidieron ayuda, así que monté la fundación "Pequeños gestos, grandes logros" para echarles una mano. Estos indios viven aislados en la Selva Impenetrable chaqueña. Les prestamos asistencia, pero reconozco que no es fácil hacerles trabajar.

-¿Qué quiere decir?

-En el ADN original de los pueblos indígenas de América no estaba el trabajo porque vivían en tierras muy ricas y solo tenían que sentarse a esperar que los frutos creciesen para alimentarse. Ahora les estamos enseñando a construir y ya hay indios que son carpinteros y luthiers, pero no es fácil.