Madrid.- El Príncipe de Asturias afronta los 40 años «en forma», con ganas de vivir, «de trabajar y muy feliz con su familia». Así lo manifestó ayer, día de su aniversario, al entrar en la sede del Estado Mayor de la Defensa, donde le recibieron con una tarta de cumpleaños, para hablar por videoconferencia con las tropas españolas en misiones de paz en Líbano, Kosovo, Sarajevo y Afganistán. El deseo de don Felipe era haber viajado hasta Líbano para celebrar su cumpleaños con los soldados españoles que trabajan allí, pero el temporal de nieve en Oriente Próximo impidió el traslado.

El heredero aseguró que el mejor regalo que recibió ayer fue el «cumpleaños feliz» que le cantaron sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía, y su esposa, la Princesa de Asturias. Además, explicó que quería transmitir a las tropas españolas en el exterior su «apoyo y reconocimiento» que es también el de la sociedad española, así como animarles en su misión y felicitarles por cómo están desarrollando su trabajo. Ayer se cumplieron diez años del asesinato en Sevilla del concejal del PP Alberto Jiménez Becerril y de su esposa Ascensión García, y, al ser preguntado por ese doble crimen, Don Felipe se solidarizó con su familia y con «todos aquellos que padecen o han padecido ese horror». El príncipe de Asturias recibió numerosas felicitaciones como la del presidente, José Luis Rodríguez Zapatero y la del líder de la oposición, Mariano Rajoy. Zapatero le telefoneó ayer por la mañana, aunque ya le había felicitado en una carta en la que le deseaba que disfrute de «su felicidad personal y de toda su familia». Por su parte, Rajoy, le envió un telegrama en el que le desea que siga ofreciendo a la democracia sus «magníficos servicios».