Quedábamos ayer en hablar hoy de Rajoy, que es el otro que se llevará la mayor parte de los votos que no se lleve Zapatero, más que nada por aquello de elegir al menos malo, ya que se hace difícil ver en ninguno de ellos al mejor. El gallego heredó una maquinaria partidista eficaz y engrasada, que parecía imparable. Pero el más brutal de los atentados y una pésima gestión del mismo, la paró en seco. ¿Influyó en la derrota que el candidato fuese Rajoy y no alguno de los otros que el dedo de Aznar pudo encumbrar? No hay quien lo sepa. El caso es que por esa duda razonable pudo salvar el tipo y permanecer al frente del partido, obteniendo esta segunda oportunidad. Nadie cree, sin embargo, que pueda sobrevivir a una nueva derrota y ello es la mejor demostración de que en estos cuatro años no ha podido hacerse con el partido. Aznar, ¿cuántas veces perdió? Unas cuantas. Pero no dejó que nadie le hiciese la menor sombra en el partido. A Rajoy no se le han visto dotes de líder de puertas para dentro: es inimaginable una situación como la de Gallardón y Aguirre con Aznar en la presidencia. Y tampoco se le han visto dotes de puertas para fuera. Carece de tirón y su tarea de oposición ha sido tremenda. Aunque -característica del personaje- no se sabe si de verdad era la oposición que él deseaba o simplemente se ha dejado llevar. El caso es que ni en su partido, por más que ahora deban gritar lo contrario, "lo ven".

Pero la ley que rige nuestra democracia es la que es. Da igual cómo funcionen PP y PSOE, da igual que tengan un buen líder al frente que no, da lo mismo que elaboren un buen programa o ni siquiera lo intenten. Nos toca, toca a la inmensa mayoría, elegir entre una u otra sigla. Así que de aquí a marzo sus propagandistas se van a esforzar -ya verán- en meternos más miedo que entusiasmo. Cuando no se dispone de líder bueno, es mejor emplear el dinero en asustar con el contrario. Ya saben cuál es el mecanismo del voto "negativo":

- No se puede votar a Zapatero, tras las que ha preparado en su primer mandato.

- ¿Y qué quieres, qué ganen los del PP?

- ¡¡No!!

O lo contrario:

- No es posible votar a este PP con este líder y esos adjuntos?

- ¿Acaso prefieres cuatro años más con ZP?

- ¡¡Ni hablar!!

A eso nos harán jugar. A elegir al menos malo. Ante lo cual, desde luego, siempre cabe salirse por la tangente: ¿Han oído hablar del nuevo partido de Savater? Por ejemplo.

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