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Entrevista

Veintiuno, grupo de música: "Llegamos al concierto de Toro con un hambre de escenario brutal"

"Nuestro crecimiento ha llegado porque año tras año hemos pensado cómo mejorar, reinventarnos y superar crisis y varapalos de todo tipo"

Imagen del grupo Veintiuno. | CEDIDA

Imagen del grupo Veintiuno. | CEDIDA

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Toro

Veintiuno es la banda toledana que llega el viernes 28 de agosto a las 22.00 horas a la Plaza Mayor de Toro con una trayectoria construida canción a canción y con temas como "Dopamina" y "La vida moderna" convertidos ya en parte esencial del repertorio de la música española. Antes de reencontrarse con el escenario, Yago Banet (bajo) y Rafa Pachón (guitarra) hablan con LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA de todo lo que ha cambiado desde aquellos primeros conciertos y de lo que permanece intacto: las ganas de seguir tocando juntos.

Si miran hacia sus primeros conciertos, ¿en qué creen que ha cambiado más Veintiuno y qué sigue siendo exactamente igual?

Lo que ha cambiado es que ahora ya sabemos tocar un poco mejor y sabemos hacer mejores canciones. Y lo que no ha cambiado es que seguimos siendo un grupo de amigos a los que, al final, se les ha ido un poco de las manos lo de tener una banda. Ha sido una suerte y un privilegio.

Llegan a Toro en plena celebración de San Agustín. ¿Qué conocen de Toro y de Zamora?

Conocemos Zamora y también Toro. Lo que pasa es que de Toro no me acuerdo porque me dieron muy buen vino. Así que espero que nos regalen un par de botellas por allí (risas).

Entonces, ya que han probado el vino de Toro, ¿qué les parece?

Tampoco somos expertos en vino, pero, sumado al recuerdo que tenemos de allí, el vino de Toro nos ha traído muy buenas alegrías, la verdad. Y, por supuesto, lo volveremos a probar. Si está fresquito, mejor.

¿Cómo se produjo la incorporación de Rafa a Veintiuno?

Yago fue el responsable. Soy de Sevilla y estaba en la Alameda de Hércules cuando me llamó. Ya lo conocía porque teníamos gente en común, pero nunca nos habíamos llamado por teléfono. Me dijo que había una vacante y que me fuera a Cádiz, donde estaba él, a tomar un arroz y me contaba. Soy aventurero, así que me fui. Buscaban a una persona que terminara la gira de ese año y, si después había "match", podía quedarse. Y han pasado ya cinco o seis años.

Están acostumbrados a festivales y grandes salas. ¿Cambia su manera de afrontar una actuación en Toro?

Esta banda sube al escenario haya abajo cinco, cincuenta, quinientas o cinco mil personas. Nosotros nos lo pasamos muy bien tocando y eso es lo que intentamos contagiar y transmitir. No hay ninguna plaza que merezca menos que otra. Toro es un muy buen sitio y sabemos que hay público y una escena.

"Dopamina" es una de las canciones que más los ha acompañado. ¿Qué relación tienen ahora con ella?

Esa canción, literalmente, nos cambió la vida como banda. Grabando aquel disco hicimos lo que muchas bandas hacían entonces: pedir un préstamo y después rezar para poder devolverlo. Gracias a esa canción, Veintiuno tiene una carrera. Si no, a lo mejor hubiéramos terminado de pagar el préstamo y nos habríamos disuelto. Gracias a "Dopamina" seguimos vivos.

Con "La vida moderna", junto a Love of Lesbian, llegaron a mucha gente. ¿Fue un punto de inflexión?

El crecimiento del grupo siempre ha sido bastante progresivo. Veintiuno lleva 15 o 16 años creciendo poco a poco. Sí que con "La vida moderna" sentimos muchísima interacción y vimos que mucha gente nos había conocido gracias a ella. Incluso habrá personas que no sepan quiénes somos, pero conozcan la canción. Muchas veces nos han dicho en festivales: "sois los de La vida moderna", sin saber cómo se llama el grupo. Nuestro crecimiento ha llegado porque año tras año hemos pensado cómo mejorar, reinventarnos y superar crisis y varapalos de todo tipo. Eso es lo que ha mantenido el proyecto vivo y siempre hacia arriba.

Para quien conozca "Dopamina" o "La vida moderna", pero nunca os haya visto en directo, ¿qué se va a encontrar el 28 de agosto?

Se va a encontrar a cinco personas que llevan sin tocar unos veinte días y que tienen muchas ganas de volver a la rueda. Llegamos al concierto de Toro con un hambre de escenario brutal. Este año estamos tocando casi todas las semanas, pero el último concierto fue en Donostia y llevamos unos veinte o veinticinco días de parón. Estamos deseando subirnos al escenario y reventarlo. Va a ser un concierto súper energético.

Después de tantos años juntos, ¿qué hace que todavía sigan disfrutando de hacer música?

Disfrutamos un montón haciendo canciones y yendo al estudio. Al final son muchos años y la clave, supongo, es cuidarnos entre nosotros, tener comunicación y siempre buena cara.

¿Sienten que ahora son más exigentes con las canciones?

Sí, porque los años tampoco perdonan. Poco a poco vas buscando cosas que te motiven más. Hace años buscábamos algún ritmo más alternativo e intentábamos que con las letras el oyente pudiera encontrarse a sí mismo. Esos oyentes van cambiando, crecen contigo y buscan otro tipo de emociones, quizá más complejas. Como nosotros también estamos ahí, ahora intentamos personalizar ese tipo de sentimientos en las letras y en las canciones.

Toro ha recibido en los últimos años a grupos y artistas como Arde Bogotá, Carlos Ares, Marlena, Ultraligera o Siloé. ¿Cómo afrontan la posibilidad de encontrar allí nuevo público?

Sabemos que Toro tiene un buen público. Estamos muy agradecidos y esperamos cumplir sus expectativas.

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