Fiestas de San Agustín
Toro brilla con su tradicional Desfile de Carrozas
El evento central de San Agustín logra duplicar la población de la ciudad en una cita llena de música, disfraces, luces y color
El tradicional Desfile de Carrozas volvió a convertirse, un año más, en uno de los grandes protagonistas de las Ferias y Fiestas de San Agustín de Toro, reafirmándose como uno de los eventos más aclamados del calendario festivo anual de la ciudad. Este acto es el que mayor afluencia de visitantes atrae durante estos días, reuniendo a miles de espectadores a lo largo de todo su trayecto, llegando a duplicar la población habitual de Toro. A las 21.30 horas del sábado 22 de agosto daba comienzo el esperado desfile. Siguieron el recorrido tradicional de cada año, comenzando en la avenida Carlos Latorre, Corredera, Santa Marina, El Sol y Rejadorada, hasta llegar y finalizar en la Plaza de San Francisco.
Los más pequeños fueron los grandes protagonistas, desde las aceras, esperaban con ilusión el paso de las carrozas, pendientes de coger caramelos y disfrutando de un espectáculo que combina color, luces, música, disfraces, imaginación y participación popular. Abriendo el desfile la Charanga Los Trotameños, una formación muy vinculada a las fiestas y a la vida cultural de Toro, nacida el pasado año de la fusión de dos charangas toresanas, Los Trota Músicos y Los Cermeños, la agrupación ha sabido reunir la experiencia y la tradición de ambas formaciones para continuar haciendo música.

Desfile de carrozas en Toro / Rocío Gato
Seguidamente, las calles acogieron por primera vez en este desfile a los nuevos gigantes creados por Francisco Iglesias Escudero, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y profesor de Dibujo en el IES Pardo Tavera de Toro. Tras su presentación el pasado martes, miles de personas pudieron admirar al fin las figuras de Fernando el Católico, Doña Elvira, el Conde-Duque de Olivares, María de Molina y dos emblemas del folclore local: el Tío Babú y la Labradora toresana. Con alturas de entre 3,20 y 3,60 metros y pesos de hasta 44 kilos, los gigantes cobraron vida a hombros de un grupo de jóvenes que hace posible esta tradición cada año.
Tras ellos, la música tomó un nuevo protagonismo con la presencia de la Banda de Música La Lira, dirigida por Jairo del Río. Una formación histórica y profundamente ligada a la vida cultural y festiva de Toro, fundada en 1890 y que mantiene desde entonces una trayectoria ininterrumpida. A lo largo del recorrido, La Lira acompañó el paso de las carrozas con un repertorio variado y reconocible, interpretando piezas como Ayamonte, Joselito Bienvenida, La Entrada, Amparito Roca y España Cañí, mientras recibía aplausos a su paso. Al llegar a la plaza de Santa Marina, donde las autoridades presenciaban el evento, la banda realizó su tradicional saludo haciendo un giro en su formación, un emotivo gesto que repiten cada año en este desfile.
Las tres primeras carrozas del desfile fueron obra de Juan Pedro Álvarez y su hijo, Juan Luis, que volvieron a sorprender con una propuesta cargada de imaginación. La primera de ellas estuvo protagonizada por un carruaje tirado por caballos, un particular homenaje a las Colecciones Reales de Carruajes que se conservan en la Casa de Campo de Madrid. Sobre este auténtico «palacio sobre ruedas», varios niños, caracterizados como hadas, recorrieron las calles de Toro. Tras el carruaje, una tortuga y un elefante tomaron el relevo, aportando un marcado carácter infantil, despertando la curiosidad y las sonrisas de los más pequeños, también disfrazados de elfos y árabes, respectivamente.
Tras estas primeras carrozas continuó la música y la percusión de la mano de la Batucada Blocco Charro, una formación dirigida por el toresano Jairo López Tapia e integrada por músicos salmantinos. Desde su creación en 2015, la agrupación se ha convertido en una presencia también habitual en estas fiestas, llevando consigo una explosión de ritmo, energía y alegría. Tambores, surdos, repiniques, agogôs y otros instrumentos de percusión pusieron banda sonora al desfile, con un repertorio inspirado en los ritmos afrobrasileños, el samba-reggae y el samba-funk. Sus potentes percusiones hicieron vibrar las calles y animaron a un público que no dudó en seguir el ritmo con palmas y bailes.

Desfile de carrozas en Toro / Rocío Gato
Continuó con las cuatro carrozas de Tauro, que ofrecieron un recorrido por diferentes mundos de la historia y la fantasía. La primera de ellas estaba protagonizada por un gran casco inspirado en Castilla, flanqueado por escudos heráldicos que evocaban la época medieval. Le siguió el Galeón Pirata, con su característica calavera presidiendo el timón y una tripulación muy especial a bordo. Un año más, el Cohete de Mickey Mouse, una carroza llena de color y fantasía. Cerró esta serie, la Dama de la Naturaleza, representada por el rostro de una mujer adornado con flores y elementos inspirados en el mundo natural. En cada una de las carrozas, los protagonistas fueron los niños, que desfilaron caracterizados según la temática de cada creación.
La familia «Perinda» se une por segundo año consecutivo a este desfile, reutilizando el disfraz inspirado en la película Mulan, que lucieron en los pasados carnavales. Tras ellos, el desfile contó también con la presencia de la Banda de Cornetas y Tambores Bendito Cristo de las Tres Caídas de Toro, bajo la dirección de Iván Abril Noales. Fiel a su cita anual, la agrupación volvió a amenizar el recorrido con un animado repertorio. Entre su selección musical no faltaron clásicos como Cuando zarpa el amor de Camela, Desátame de Mónica Naranjo o Mi gran noche de Raphael, a los que sumaron el estreno de Ni más ni menos, de Los Chichos.
Después llegó el turno de la carroza de Virgilio Gitrama, “el Vichy”, que este año con una propuesta inspirada en el «Guernica» de Pablo Picasso. Una temática que también estuvo presente en los disfraces de los niños, convirtiendo la propuesta en un pequeño homenaje al arte y a la cultura. Gitrama comenzó a interesarse por este oficio cuando apenas tenía ocho años y, desde entonces, no ha faltado a ninguna edición del desfile. Cada verano presenta una nueva creación, fruto de meses de trabajo, dedicación e imaginación.

Desfile de carrozas en Toro / Rocío Gato
El pasacalles de este año corrió a cargo de Kamaru Teatro, llegado desde Salamanca, cuyos personajes y propuestas acompañaron el paso de las carrozas, interactuando en todo momento con el público y haciéndole partícipe del espectáculo. Y, como no podía ser de otra manera, el broche final volvió a llevar el sello de Rufino González «Rurro», acompañado por sus hijos Daniel y Carlos, una familia estrechamente vinculada a esta tradición y que lleva casi cinco décadas dedicando su tiempo y su imaginación a construir algunas de las creaciones que, cada verano, también llenan de luz y color el centro de Toro. Desde sus naves de Morales de Toro llegaron, Cenicienta, una gran tortuga y el Trineo de Mickey.
Familias, peñas, vecinos y visitantes se dieron cita en las calles para mantener viva una tradición que, año tras año, consigue reunir a varias generaciones. Con el paso de las carrozas se daba continuidad a unas Ferias y Fiestas de San Agustín que tienen en esta jornada uno de sus momentos de mayor esplendor y afluencia, consolidando el desfile como uno de los actos más reconocibles de las fiestas de Toro.
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