Josué Bermejo, pregonero de las fiestas de San Agustín, abre su corazón: “Toro es mi alma, mi amor y mi todo”
El pregonero emociona a los toresanos con un discurso festivo inolvidable en el que repasó recuerdos, vivencias y divertidas anécdotas y en el que se arrancó a cantar
En una Plaza Mayor abarrotada, Bermejo sintió el cariño de los toresanos que, con su presencia, le mostraron su gratitud por su inmensa generosidad, su alegría y bondad

M. J. Cachazo
El pregonero de las fiestas de San Agustín, Josué Bermejo, abrió su corazón para compartir con los toresanos que abarrotaron la Plaza Mayor un emotivo discurso, en el que repasó recuerdos y vivencias personales, divertidas anécdotas y con el que demostró que "Toro es mi alma, mi amor y mi todo".
Visiblemente emocionado y tras ser presentado con el cariño que merece por Cristina Oliveros y Samuel Rollón, Bermejo reconoció que, tras aceptar la propuesta de pregonar las fiestas, reflexionó durante varios días qué mensaje compartiría con los toresanos, entre los que es una persona muy conocida y querida por su alegría y generosidad.
Consciente de la dificultad de sorprender, Bermejo decidió abrir su corazón y recordó que nació en 1984, en el seno de una familia humilde y que tras dar a luz, su madre preguntó al médico el sexo de su hijo y su respuesta fue: "ha tenido una radio, señora".
Como recordó en su pregón, se crió en el barrio de San Antón "rodeado de vecinos auténticos". De su infancia, guarda como un tesoro los valores que le inculcaron sus padres, Miguel "El Trinque" y Primi, así como sus abuelos, Primi, Josefina, Faustina y Mesio, hombres y mujeres del campo que le enseñaron que "la felicidad no es tener, sino compartir el amor con los demás".
Sus abuelos también le inculcaron el orgullo de ser toresano y que se resume en una frase: "Toro tiene tres cosas que no tiene Madrid y que molan mogollón: la Colegiata, el Arco y los marranicos de San Antón".
Quintos
En su discurso festivo, Bermejo también recordó que estudió en el Amor de Dios, en una época sin Internet ni teléfonos móviles y en la que "la magia residía en compartir el tiempo con amigos" que, en la actualidad, forman parte de su "familia", especialmente los quintos del 84 y mandó un beso al cielo a dos quintas, Soraya y Rocío.
A renglón seguido, el pregonero aludió a la historia de la ciudad y a sus principales monumentos, aunque también incidió en que "Toro no solo son sus piedras, es su gente", momento en el que resaltó el "talento" de reconocidos toresanos como David Rivas, Raúl Caballero, Raquel Polo o Plex.
Además, remarcó la "fuerza" de los negocios locales o de su hostelería, sector en el que aprendió a ser "algo más pillín" trabajando detrás de la barra. En este punto, compartió con el público una divertida anécdota y recordó cuando en un control de alcoholemia los agentes de la Guardia Civil le comunicaron con guasa: "Has dado Denominación de Origen".
Carnavales
Tras mencionar a varias peñas de Toro "que son el motor de esta locura" reconoció que, "si algo define mi alma, además de ser toresano, es ser carnavalero desde que tengo uso de razón". Y es que, según Bermejo, el carnaval de Toro "no se puede explicar, hay que vivirlo" y agradeció la acogida de la "cuadrilla incombustible" con la que comparte el Domingo Gordo o la aportación al carnaval de las murgas y de su grupo "Telares" que "es familia", aunque también mencionó a su "hermano" Fortuoso, con el que comparte cada Martes de Carnaval.
Bermejo prosiguió su discurso resaltando el "inmenso orgullo" que siente al formar parte de todas las cofradías de la Semana Santa de Toro o al rendir homenaje a la Virgen del Canto y el Cristo de las Batallas.
El pregonero también aludió a la tradición musical que pervive en Toro gracias a La Lira o a la Banda de Cornetas y Tambores, la Asociación La Mayor o La Rondalla que, "nota a nota", son "la banda sonora de nuestras vidas". En su pregón, también recordó a dos toresanos que "ya no están", pero que han dejado una huella imborrable, Pedro Casares, "El Zurdo", y Óscar Marcos. Acto seguido rindió su particular homenaje a los mayores de Toro que "son nuestra experiencia de vida" y pidió a los toresanos que "aprovechen el tiempo con ellos".
De su estancia en Bolivia recordó una palabra que le marcó: Aida. Empleando cada letra de este vocablo agradeció a los toresanos presentes en el acto su atención, interés, demostración y amistad.
En la recta final del pregón, confesó que el secreto de su alegría, jovialidad y energía es "no dar importancia a nada" porque, solo así desaparece lo que más destroza la vida: "el odio, el rencor, las luchas, las guerras y los enfrentamientos". De hecho, como subrayó, su mayor pretensión en la vida es "ser buena gente" y, "tener amigos", aunque también aseguró que "daría mi vida para que no hubiera esas desgracias que abren los telediarios" o "por ver sonrisas en los momentos más injustos y duros, más insoportables y dolorosos".
Tras expresar estos deseos, precisó que "nada podía hacerme más feliz que pertenecer a la lista de la maravillosa gente que ha sido pregonera de Toro" y, por este motivo, confesó que haber sido elegido para tan importante cometido convirtió este viernes en uno de los más felices de su vida.
Cerró su discurso festivo compartiendo con los toresanos "tres reglas que intento seguir en mi vida: sed buenas personas, amad a quien os odió y tened siempre algo, por pequeño que sea, para ofrecer".
En un pregón tan especial para Toro no podían faltar las sorpresas que Bermejo había preparado para ensalzar aún más su brillante espectáculo. Acompañado en el escenario por dos reconocidos músicos de Toro, David Rivas y José Manuel Chillón, interpretó una versión propia de dos conocidas canciones de Nino Bravo y Frank Sinatra, que pusieron la guinda a un pregón inolvidable con el que puso al público en pie y que, como no podía ser de otra manera, fue clausurado al grito de "¡Viva San Agustín!", y "¡Viva Toro!".
Emoción del alcalde
El alcalde, Carlos Rodríguez, fue el encargado de cerrar el pregón y se mostró "orgulloso y emocionado" por "participar" de otra manera en las fiestas. Además, emplazó a los toresanos a que "dejemos por unos días las preocupaciones y los móviles" y a que vivan en la calle las fiestas.
Rodríguez se dirigió especialmente a los jóvenes porque "sois el presente y el futuro" y les invitó a que sientan que "Toro también es vuestro proyecto".
El alcalde aprovechó su intervención para repasar algunos proyectos importantes para el futuro de Toro como la reapertura del antiguo campamento militar de Monte la Reina, que llevará aparejado empleo y crecimiento para la ciudad, a la vez que anunció en "primicia" que varias empresas de Toro están ampliando sus instalaciones para aumentar su producción para "dar vida" a la ciudad e incrementar la oferta de puestos de trabajo.
Además, reivindicó que Toro es un referente a nivel turístico, sector que sigue siendo un motor económico en la ciudad. Del mismo modo, incidió en que Toro ha logrado revertir la pérdida de población, que "comienza a asentarse", por lo que "hay motivos para ser optimistas" respecto al futuro de la ciudad.
Por último, reivindicó el "orgullo de ser toresano" y pidió a los vecinos que sean el "altavoz" de una ciudad que no renuncia a sus raíces, su historia y su cultura, porque son el mejor legado para las nuevas generaciones.
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