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Arancha Calle Abad, la toresana que triunfa en las redes hablando de cocina: «Detrás de unos minutos de vídeo hay muchísimas horas de trabajo»

Su pareja, el checo Radoslav Spilka, es la otra mitad de "digesti_on", un proyecto que comenzó en una habitación de casa, con un móvil y muchas recetas: «Si no paramos de trabajar, va a salir»

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka, creadores de contenido gastronómico en @digesti_on

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka, creadores de contenido gastronómico en @digesti_on / Rocío Gato / LZA

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Toro

La toresana Arancha Calle Abad, 36 años, comenzó la carrera de Filología Alemana en Salamanca al terminar el Bachillerato. Sin embargo, consciente de que no era su verdadera pasión y temiendo caer en la rutina, decidió dejar los estudios a falta de pocas asignaturas. Puso rumbo a Constanza (Alemania) para perfeccionar el idioma y allí trabajó como camarera en un restaurante, lugar donde conoció al checo Radoslav Spilka. Lo que empezó como una amistad entre compañeros se convirtió en una relación de pareja que ya dura cinco años. Afincados en Toro tras vivir en Mallorca y Suiza, emprendieron en 2022 su proyecto de contenido gastronómico en redes sociales bajo la marca digesti_on. Con más de dos millones de seguidores en Facebook y miles de reproducciones en sus vídeos, la pareja mantiene los pies en la tierra y se sigue definiendo como «personas normales».

¿Cómo y cuándo surge vuestro proyecto?

El proyecto surge a partir de una necesidad muy personal, queríamos cambiar nuestra forma de trabajar y, sobre todo, nuestra forma de vivir. A mi pareja, Radoslav, siempre le ha gustado mucho mi forma de cocinar y, después de tantos años trabajando muchas horas y con tanta exigencia en la hostelería, empezó a plantearse que tenía que existir otra manera de hacer las cosas. Fue él quien tuvo la idea de crear este proyecto, con la intención de poder trabajar para nosotros mismos y tener una vida más cómoda y con mayor libertad. Al principio, a mí me parecía algo muy complicado y no terminaba de verlo claro. Pensaba que era difícil, especialmente porque partíamos de cero, no teníamos redes sociales, no sabíamos muy bien cómo empezar ni cómo hacer que una idea así pudiera convertirse en una realidad. Pero, poco a poco, fui implicándome y dejándome llevar por sus ideas.

¿Qué era lo que más os motivaba?

Precisamente esa posibilidad de trabajar para nosotros, sin estar ligados a un lugar físico ni tener que acudir cada día a un sitio por obligación. Queríamos construir una forma de vida que nos permitiera tener más libertad y, por que no, poder vivir donde quisiéramos. Al final, lo que empezó como una idea que a mí me parecía imposible, se fue convirtiendo poco a poco en un proyecto común y en una nueva manera de entender nuestro trabajo y nuestro día a día.

¿Cómo fueron vuestros primeros pasos y vuestra forma de trabajar al comienzo?

Al principio todo era mucho más sencillo, a veces simplemente publicábamos una fotografía del plato acompañada de la descripción de la receta, y otras hacíamos pequeños vídeos en los que solo aparecía la comida, sin música ni audio. Yo, además, todavía no aparecía delante de la cámara. Ahora, cuando volvemos a ver aquellos primeros contenidos, nos hace mucha gracia porque eran muy básicos, pero les tenemos muchísimo cariño. Éramos conscientes de que teníamos que empezar de alguna manera, aunque al principio prácticamente nadie veía nuestras publicaciones ni recibíamos muchos «likes».

¿Como fue esa evolución?

Durante el primer año prácticamente no paramos, publicábamos contenido casi todos los días. Poco a poco fuimos entendiendo que, además de la receta, la imagen y la forma de presentarlo también eran muy importantes. Probábamos de todo y hacíamos cosas muy diferentes entre sí, unas no tenían que ver con otras, pero necesitábamos experimentar para descubrir que nos representaba realmente. Trabajamos la iluminación, elegimos una mesa que se convirtiera en parte de nuestra imagen, siempre desde casa, y apostamos por utilizar fondos negros, que poco a poco fueron definiendo nuestra estética. Fue un proceso de prueba, fuimos aprendiendo sobre la marcha.

¿Qué ha sido lo más difícil de ese camino hasta conseguir encontrar vuestro propio estilo?

Creo que una de las claves ha sido no rendirse. Radoslav me repetía constantemente: «Si no paramos, va a salir». Él luchó muchísimo para que el proyecto llegara hasta donde está hoy y, sinceramente, yo probablemente habría tirado la toalla en algún momento. Detrás de todo esto hay muchísimas horas de trabajo, esfuerzo y constancia que desde fuera nadie puede imaginar. Poco a poco fuimos encontrando nuestro propio camino y definiendo nuestro estilo, tanto en la manera de cocinar y presentar las recetas como en la forma de grabarlas y comunicarlas. También llegó un momento importante para mí, empecé a salir en los vídeos y a formar parte de una manera mucho más visible de lo que estábamos construyendo. Hoy ya tenemos una identidad definida y reconocible, pero llegar hasta aquí ha sido un proceso gradual.

¿Qué hay detrás de cada vídeo y cómo es todo el trabajo que no se ve en pantalla?

Grabamos con el móvil y solemos preparar dos vídeos por semana. Todo empieza mucho antes de darle al botón, pensamos las recetas, hacemos las compras, seleccionamos los productos y empezamos a practicar hasta conseguir el resultado que buscamos. Y, por supuesto, por el camino acabamos manchando muchísimos cacharros. También hacemos preparativos previos, por ejemplo, algunas masas necesitan reposar durante horas o incluso días, así que las dejamos preparadas con antelación para poder grabar en una misma jornada todo el proceso, desde el principio hasta el resultado final. El tiempo que dedicamos a cada receta depende mucho de su complejidad, algunas más sencillas pueden llevarnos unas tres horas, mientras que las más elaboradas seis, ocho o incluso requerir que trabajemos durante varios días. Y el trabajo no termina cuando dejamos de grabar. Después, mi pareja se encarga de editar los vídeos y revisamos todo el contenido. A veces, al verlo montado, algo no termina de convencernos, una parte de la receta, una toma, la iluminación y hay que repetir alguna escena.

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka grabando

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka grabando / Cedica / LZA

¿De dónde surge la inspiración para crear tantas recetas y cómo decidís qué platos preparar?

Con la comida nunca se termina. Es un mundo prácticamente infinito, existen muchísimos productos y cada uno ofrece una cantidad enorme de posibilidades. A veces, cambiando solamente un ingrediente, un proceso de elaboración o la forma de presentar un plato, puedes conseguir un resultado completamente diferente. Nos gusta mucho la cocina tradicional y, especialmente, la gastronomía mediterránea, porque es una parte importante de nuestra manera de entender la cocina. Pero también nos gusta experimentar y salir de lo habitual, por eso hacemos tanto recetas saladas como dulces y vamos probando diferentes elaboraciones. También damos mucha importancia a la calidad de los ingredientes. Intentamos buscar siempre los mejores productos que podemos encontrar y, siempre que es posible, apostamos por producto local y de temporada. Al final, la inspiración está un poco en todas partes: en los productos que encontramos, en la cocina de siempre, en lo que vamos descubriendo y también en las ganas de seguir probando cosas nuevas. Lo bonito de la cocina es que siempre hay algo más que aprender y una nueva receta por descubrir.

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka grabando

Arancha Calle Abad y Radoslav Spilka grabando / Cedica / LZA

¿Cómo os imagináis el futuro del proyecto y hacia dónde os gustaría seguir creciendo?

Tenemos presencia en Instagram, Facebook, TikTok y YouTube, y en una de ellas ya hemos superado los dos millones de seguidores. Aun así, sentimos que esto no es más que el principio y que todavía tenemos mucho camino por recorrer y muchas cosas que aprender y descubrir. Instagram es, sobre todo, nuestro principal punto de encuentro, es donde más interactuamos y donde mantenemos una comunicación más directa con nuestros seguidores. Tenemos mucha gente maravillosa que nos ha acompañado durante todo este proceso y a la que estamos profundamente agradecidos. Por supuesto, como ocurre en cualquier proyecto que tiene tanta exposición, también recibimos críticas. Con el tiempo hemos aprendido a aceptarlas, a escucharlas cuando pueden ayudarnos a mejorar y a no dejar que nos afecten personalmente.

¿Qué habéis aprendido de vosotros mismos durante este proceso?

Todo este camino también nos ha hecho crecer mucho como personas. Pasamos prácticamente las 24 horas del día juntos y eso requiere aprender a ser tolerantes, a escucharnos y, sobre todo, a empatizar. El proyecto nos ha unido mucho, pero también nos ha enseñado que trabajar juntos implica entenderse y respetarse constantemente. Para nosotros, cocinar nunca ha sido únicamente explicar una receta. Queremos ir un poco más allá y despertar otros sentidos: que una persona vea una imagen, imagine el sabor, sienta curiosidad y tenga esa necesidad de levantarse y cocinarlo. Y, al final, ese es el camino que queremos seguir: continuar creando, aprendiendo y sorprendiendo, pero manteniendo nuestra esencia. Porque si algo nos ha enseñado esto desde el principio es que, con constancia, pasión y muchas horas de trabajo, incluso aquello que al principio parecía imposible puede convertirse en una realidad.

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