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La Asociación Parroquial de las Siete Palabras de Toro abre la capilla de San Bartolomé para dar a conocer su historia y patrimonio

La cofradía ofrece visitas guiadas gratuitas durante los sábados de agosto a un templo que ha recuperado y transformado en su sede social

Apertura San Bartolomé en Toro, Agosto 2026

Apertura San Bartolomé en Toro, Agosto 2026 / Rocío Gato / LZA

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Toro

Durante todos los sábados del mes de agosto, la Asociación Parroquial de las Siete Palabras abre las puertas de la capilla de San Bartolomé para ofrecer visitas guiadas gratuitas. De 11.15 a 12.45 horas, con pases cada media hora, los propios cofrades acompañan a los visitantes por este emblemático templo ubicado en el número 14 de la calle La Antigua, en Toro. Una oportunidad para descubrir de cerca la historia, el patrimonio y los detalles artísticos de este espacio de culto, así como para conocer la labor que desarrolla la asociación en torno a la conservación y difusión de este legado religioso de la ciudad.

La iniciativa nace del impulso de una hermandad muy joven, que fue fundada en 2023 por el toresano David Alonso García, cuando tenía 22 años. Rinde culto al Cristo de la Luz, una notable talla renacentista esculpida por Juan Picardo a mediados del siglo XVI que preside el altar de la Colegiata de Santa María la Mayor. Durante su procesión en Semana Santa, los cofrades parten de la iglesia de San Salvador de los Caballeros hacia el Alcázar, donde rezan las Siete Palabras, una ante cada torre del edificio, con el fin de dirigirse hacia la Colegiata y finalizar en su acceso posterior. Su hábito monacal con cogulla evoca los inicios más primitivos de la Pasión toresana.

Apertura San Bartolomé en Toro, Agosto 2026

David Alonso García, presidente las Siete Palabras y Mario Abril Pallín, cofrade. / Rocío Gato / LZA

En 2024, un año después de su creación, solicitaron a los párrocos de la ciudad la cesión de esta capilla, entonces en desuso, para fijar su sede e inventariar sus enseres. La respuesta fue favorable, a condición de asumir su mantenimiento, limpieza y gastos corrientes. «El primer día que abrimos la puerta nos encontramos con muchísima humedad, polvo acumulado y un caos de bancos y sillas viejas. El último uso registrado habían sido unas clases de pintura», comenta David Alonso. «Sabíamos que teníamos mucho trabajo por delante, pero nos sobraba ilusión para convertirlo en nuestro punto de encuentro y custodiar aquí nuestro patrimonio».

A pesar de que la Fundación González Allende financió obras de restauración en suelos y paredes, los problemas de humedades persisten debido al estado de abandono de la vivienda colindante, cuya filtración de humedad vuelve a dañar la pintura interior. Poco a poco, la capilla ha recuperado su actividad y se ha convertido en un espacio vivo, cuidado por los propios cofrades y abierto a quienes quieran acercarse a conocer su historia. Un esfuerzo que, más allá de recuperar un inmueble, busca preservar una parte del patrimonio histórico y religioso de Toro y garantizar que este pequeño templo vuelva a formar parte de la vida de la ciudad.

Apertura San Bartolomé en Toro, Agosto 2026

Apertura San Bartolomé en Toro, Agosto 2026 / Rocío Gato / LZA

«El elemento más valioso es el retablo mayor, presidido en su parte central por una Inmaculada tallada por Antonio Tomé en el siglo XVIII», explica Alonso. «Antiguamente, el templo abría el primer miércoles de cada mes para repartir pan entre las familias más necesitadas, de ahí que popularmente se la conociera como la capilla de los pobres. Esta importante labor asistencial convirtió a San Bartolomé en un refugio no solo espiritual, sino también de auxilio directo para los vecinos más vulnerables de la ciudad en épocas de escasez».

Hoy en día, el espacio alberga la vida cotidiana de la hermandad: incensarios, tambores, su bandera, las túnicas, el relicario del Cristo Muerto, la representación de la calavera del Gólgota, cuadros anunciadores de pasadas procesiones e incluso un antiguo piano. Entre sus tesoros destaca también el crucificado románico que abre la comitiva penitencial. Más que un mero almacén, la capilla se ha transformado en el corazón de la asociación, un lugar de reunión donde los cofrades organizan sus actos, ensayan y velan por la conservación de un patrimonio.

La capilla está dedicada a San Bartolomé, cuya festividad el 24 de agosto marcaba históricamente el inicio de las Ferias y Fiestas de Toro antes de trasladarse a San Agustín, 28 de agosto, cuando las labores del campo daban una tregua a los vecinos. Aunque la talla original del santo titular fue trasladada a la Colegiata para garantizar su conservación, el espíritu del templo se mantiene vivo gracias al relevo generacional. Paralelamente, la cofradía ya tiene la vista puesta en octubre de 2026, el 800.º aniversario de la muerte de San Francisco de Asís.

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