De la tradición al 'sold out': cómo un grupo de jóvenes convirtió a Toro en el epicentro de la música urbana en Castilla y León
El Wild Life Festival aspira a replicar el éxito de eventos nacionales y convertirse en un referente en Castilla y León

Wild Life Festival
La mayoría de la gente conoce Toro como sinónimo de patrimonio, historia y de buen vino. Pero desde hace ya unos años, cuando el calendario marca la mitad de agosto, la ciudad sufre un cambio total en su banda sonora, transformando los ritmos tradicionales y las orquestas por las barras y las rimas filadas. El responsable de este cambio tan abrupto tiene nombre y apellidos, el Wild Life Festival. Este evento se celebra esta noche del 14 de agosto en la plaza de toros de la localidad de la mano de Francisco y Andrés Rodríguez.
Detrás de los focos, las entradas y de un cartel que este año está liderado por Xiyo y Fernández, no solo hay una afición por la música urbana muy fuerte, sino que existen una gran cantidad de madrugadas, de presupuesto muy ajustado, de vistas institucionales, pero, sobre todo, la gran necesidad de demostrar que la juventud de Castilla y León puede disfrutar de este estilo de música sin tener que desplazarse a las grandes ciudades.
La chispa inicial
Todo proyecto tiene su origen en la necesidad de satisfacer una necesidad sin respuesta, y la historia del WildLife no es diferente. Para conocer los inicios de este festival hay que remontarse al año 2018, en esta época las famosas “Noches de Toro” animaban las veladas de verano a la mayoría de la población, salvo un sector que todavía seguía sin representación. “Dijimos de hacer algo que fuera totalmente diferente, algo para la gente joven, y en ese momento el rap estaba pegando muy fuerte en España, y decidimos hacer un festival de música urbana en Toro”.
De una conversación entre amigos a poner en marcha un proyecto: los jóvenes hablaron con Tomás del Bien, alcalde de Toro en esa fecha, y se aliaron con la promotora Zamora “Sumi de la Casa” para alumbrar una primera edición que contó con artistas como Fernando Costa y Foyone, referentes absolutos del rap en España, convirtiendo la experiencia piloto en todo un éxito.
Sin embargo, como toda buena historia no estuvo exenta de dificultades, la pandemia forzó un parón y no fue hasta el año pasado cuando la maquinaria volvió a ponerse en marcha. “Hablamos con María, la concejal de festejos, se retomó el proyecto y salió bastante bien”, señala Francisco, que observa con gran optimismo esta nueva edición.
Los creadores del Wild Life Festival eligieron Toro y apostaron por traer la cultura a la ciudad, y ofrecen una única palabra, la perseverancia. Es en este punto, donde la palabra de Andrés Rodríguez toma un protagonismo esencial explicando que esto no es un simple capricho, “la motivación viene de proyectos como Colectivo 49 o Pavo Real, hace ya unos 10 o 12 años”, señala, por lo tanto, es un gran espacio de tiempo el que ha llevado tejiendo una red que dio lugar al nacimiento del Wild Life.
Además, llevar un festival de este estilo aun entorno rural y tradicional como Toro no es nada sencillo y requiere de unos aliados que en su mayoría son muy valientes. Por ello, Andrés no ha dudado en señalar el gran apoyo que han recibido de la administración local, “traerlo a Toro es sobre todo una apuesta del Ayuntamiento, que ha confiado en un proyecto de género urbano y eso se agradece”.
Y esto no es para menos, ya que convencer a las administraciones de realizar un festival de rap, trap o reguetón no parece fácil, pero los hechos demuestran que es una apuesta de calidad, “solo se debe observar el cartel, con artista que ahora mismo se encuentran en las listas más escuchadas”, añade Andrés con profundo orgullo.
El trabajo en las sombras
Pero para que la gente cruce las puertas de este festival para encontrar un escenario imponente, un sonido espectacular y un ambiente festivo hay detrás días y noches de pura agonía, el peaje a pagar por hacer realidad un evento de estas dimensiones. “La gente no ve lo que hay detrás del escenario, el trabajo que venimos haciendo a lo largo de seis meses”, confiesa Andrés. Negociaciones, contratos, permisos y, sobre todo, buscar la viabilidad económica trae consigo los siguiente: “No paramos de buscar la fórmula de seguir creciendo. El Ayuntamiento ha apostado muy fuerte por nosotros, para que sigamos luchando y que esto llegue al mayor número de gente posible”.
Por ello, la ambición de la organización no tiene ningún tope y no se conforman con ser uno de los eventos principales de la provincia. “Queremos crecer y alcanzar público que no sea solo de Zamora, sino que venga gente de todas las partes de Castilla y León y de fuera”, confirmaba Andrés, añadiendo que “el WildLife tiene el potencial para convertirse en todo un referente de la región”.
Llegar a soñar
Para entender hacia donde se dirige este festival lo principal es observar todo el camino que se ha recorrido, un sendero que muestra el reflejo de resistencia de unos jóvenes que quieren ver, como si de un hijo se tratase, cómo crece y se convierte en algo muy importante. Pero para ello, Francisco ha repasado la evolución de este festival como si de un guion de una película se tratase, primero con el gran éxito de esa edición, seguido por el parón provocado por la pandemia. Pero lejos de rendirse estos continuaron su labor con artistas como Delaossa o Funzo y Baby Loud, aunque las circunstancias no fueran las mejores.
Ese punto de inflexión, de retamar con más ganas que nunca este proyecto, llegó en el año 2025, con la presencia del productor Selecto que hizo que el WildLife mutara de piel por completo. “Decidimos meter un dj para convertirlo en algo más relacionado a una fiesta”, aseguraba Francisco. Pero hoy, en pleno agoto, miran atrás y pueden decir con orgullo que “este año tenemos un cartel que pocas veces se ha visto en Castilla y León y tenemos como objetivo convertirlo en un festival como el Riverland o el Boombastic, pues por aquí no hay nada parecido”.
Al final, el verdadero éxito de este festival no se mide en el número de entradas o en el cartel, sino en lo que representa para esta ciudad. Es aquí, donde el trabajo de Francisco, Andrés y todo su equipo se ve reflejado, rompiendo las barreras y garantizando el futuro urbano de Castilla y León desde su propia casa.
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