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Así afrontan la tercera ola de calor los profesionales de Toro: "Si no bebiésemos agua constantemente, sería imposible aguantar trabajando"

Socorristas, hosteleros, operarios de limpieza, repartidores, vendedores y obreros adaptan su jornada a las altas temperaturas

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Trabajadores en plena ola de calor en Toro / Rocío Gato / LZA

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Toro

Agua, agua y más agua. Es la única fórmula para combatir las altas temperaturas de los profesionales de Toro que trabajan al aire libre. Las olas de calor están poniendo los termómetros al rojo vivo y los trabajadores se adaptan como pueden para seguir desarrollando sus jornadas laborales.

Uno de los refugios climáticos de la localidad es la piscina municipal de verano de Toro. El socorrista Jonathan Ibáñez (de 28 años) cumple este verano su octava temporada en las instalaciones, una experiencia que, asegura, le ha permitido acostumbrarse a trabajar bajo el intenso calor. No obstante, reconoce que las jornadas más calurosas también influyen en el funcionamiento de la piscina. "Cuando hace más calor siempre viene más gente. Entre las 17.00 y las 19.00 horas es cuando se registra la mayor afluencia de bañistas, aunque también se nota que muchas personas permanecen fuera del agua buscando un lugar donde descansar o resguardarse del sol, algo que no ocurre tanto en los días con temperaturas más suaves", explica.

Su compañero, Alejandro Matilla, de 26 años, suma tres veranos como socorrista en la piscina municipal y señala que el calor obliga a adoptar pequeñas medidas para sobrellevar la jornada. "Solemos buscar la sombra y, en mi caso, aprovecho para darme algún baño muy breve que me ayude a refrescar”, comenta. Ambos coinciden en que los días de calor extremo exigen una mayor vigilancia, ya que el incremento de bañistas obliga a mantener la atención constante para garantizar la seguridad de los usuarios de la instalación.

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Jonathan Ibáñez Melgar y Alejandro Matilla García (derecha a izquierda). / Rocío Gato / LZA

La hostelería también ve condicionada su jornada a los termómetros. Jonathan Ramos, de 37 años, lleva 18 trabajando en el Bar Restaurante La Sepia, donde desempeña labores tanto de cocinero como de camarero. Desde hace tres años está al frente del establecimiento como propietario y asegura que las olas de calor se dejan sentir especialmente en la cocina: "Trabajar allí se hace mucho más duro, pero es parte del trabajo y hay que seguir adelante". El hostelero también destaca que el calor influye en los hábitos de sus clientes. “La gente evita salir a la calle cuando las temperaturas son más altas; quien puede busca la piscina o cualquier lugar donde refugiarse del sol", señala. Esta situación le ha llevado a adaptar el horario de apertura de su establecimiento durante los meses de julio y agosto. "Después del servicio de comidas cerramos el local y volvemos a abrir a las 19.30 horas, que es cuando la gente empieza a salir de casa”, concluye.

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Jonathan Ramos Hernández, Bar La Sepia. / Rocío Gato / LZA

Laura Zamorano Iglesias, de 38 años, es operaria de limpieza viaria del Ayuntamiento de Toro: "En los días de calor extremo empezamos a trabajar a las seis de la mañana y, a partir de las once, el calor ya empieza a hacerse muy pesado. Es entonces cuando más se nota y cuando empiezo a sudar de verdad. Terminamos sobre las 12.30 horas, por eso digo que tengo los brazos tan morenos", comenta entre risas. Para sobrellevar las altas temperaturas, comenta que "bebo mucha agua para mantenerme hidratada, e intento alternar las zonas de sol con las de sombra, tenemos una planificación diaria que debemos seguir, así que tampoco podemos alterar el recorrido, es lo que toque. Lo bueno es que no trabajamos por las tardes".

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Laura Zamorano Iglesias, operaria limpieza Ayto Toro. / Rocío Gato / LZA

"Con este calor me siento muy cansado y, a veces, agobiado. Afortunadamente, tenemos aire acondicionado dentro del quiosco y eso hace que llevemos mucho mejor la jornada que si estuviéramos trabajando a pie de calle durante todo el día”, explica Santiago Gil Negrete, de 38 años, que lleva cinco años trabajando como vendedor de la ONCE en el quiosco situado en la calle Amor de Dios, junto a la plaza de Santa Marina. En cuanto a las ventas, asegura que las olas de calor apenas tienen repercusión en su trabajo: "No notamos que el calor influya demasiado. Los clientes de siempre siguen viniendo y, además, en verano hay más turismo y mucha gente de los pueblos de alrededor que se acerca a Toro, así que las ventas se mantienen prácticamente igual".

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Santiago Gil Negrete de la Torre, vendedor ONCE / Rocío Gato / LZA

El sector de la construcción es otro de los que más sufre las altas temperaturas veraniegas. Leo Hernández, de 60 años, trabaja en las obras de la calle Empedrada de Toro, iniciadas hace aproximadamente un mes y cuya finalización está prevista para mediados de agosto. La llegada de una nueva ola de calor coincide con una de las fases más intensas de los trabajos. "Nos ha pillado esta obra en pleno verano y nos toca seguir trabajando bajo un sol de justicia", afirma. Para protegerse trabaja con un sombrero de paja y un paño cubriéndole la nuca. "Si no estuviéramos bebiendo agua constantemente, sería imposible aguantar aquí. Llega un momento en el que el calor hace muy difícil rendir y el trabajo ya no sale igual", explica.

El veterano obrero considera que este tipo de situaciones deberían tener un mayor reconocimiento en la negociación de las condiciones laborales. "Me gustaría que los sindicatos tuvieran más en cuenta estas circunstancias cuando se negocian los convenios. No solo hay que pensar en el frío; también hay que proteger a quienes trabajamos a la intemperie cuando llegan estas temperaturas. En días como estos deberían establecerse más pausas o algún tipo de acuerdo que nos permitiera descansar mejor", reivindica. Aunque durante la jornada aprovechan cualquier oportunidad para resguardarse, reconoce que las pausas son muy breves. "De vez en cuando nos paramos un par de minutos a la sombra para recuperarnos, pero enseguida tenemos que volver al trabajo porque la obra tiene que seguir adelante", concluye.

Los repartidores también sufren el calor durante sus horas de trabajo. Noé Camino, zamorano de 43 años, cada día recorre las calles de Toro realizando decenas de entregas: "Voy con el aire acondicionado encendido prácticamente todo el tiempo, pero al final estoy subiendo y bajando de la furgoneta constantemente y eso hace que el calor se note mucho. Pasas del fresco del vehículo al sol una y otra vez, y terminas agotado", explica. Pese a las dificultades que supone trabajar durante una ola de calor, asegura que este tipo de episodios también tiene un efecto positivo en su trabajo. "Por el calor, la gente suele quedarse más en casa, sobre todo durante las horas centrales del día, y eso facilita las entregas porque normalmente encuentro a los destinatarios", comenta. Aun así, insiste en que la hidratación y las pausas siempre que es posible son fundamentales para afrontar una jornada de reparto bajo temperaturas tan elevadas. "Intento beber agua con frecuencia”, concluye.

Trabajadores en plena ola de calor en Toro

Noé Camino Canseco, repartidor de SEUR. / Rocío Gato / LZA

Durante los episodios de calor intenso es importante adoptar medidas de prevención y autoprotección para reducir los efectos del calor sobre la salud. La exposición prolongada a altas temperaturas puede provocar deshidratación, agotamiento, insolaciones o golpes de calor, especialmente en personas vulnerables. Se recomienda, protege el cuerpo del calor, especialmente la cabeza, evitar sobre todo en las horas centrales del día entre las 12.00 y las 18.00 horas, también refrescarse e hidrátate con frecuencia.

En Toro, los termómetros alcanzarán los 36 grados durante las horas centrales del próximo jueves, debido a la tercera ola de calor del verano se instaló este martes, 21 de julio, y las temperaturas mínimas nocturnas rondarán los 15 grados. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) mantiene activado el aviso amarillo por altas temperaturas, una situación que también incrementa el riesgo de incendios forestales, lo que pone de manifiesto la necesidad de extremar las precauciones.

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