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Coral Vicente, optometrista: «Mirar un eclipse sin gafas homologadas puede causar daños en la retina»

"Hay que tener mucho cuidado con los niños, unos pocos segundos de exposición directa sin filtro son suficientes para que se produzca una lesión"

Coral Vicente Pérez, optometrista en Toro

Coral Vicente Pérez, optometrista en Toro / Rocío Gato / LZA

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Toro

La toresana Coral Vicente Pérez, de 37 años, cursó sus estudios en el Colegio Amor de Dios y en el Instituto González Allende de Toro. Tras finalizar esta etapa académica, se trasladó a Valladolid para estudiar el Grado en Óptica y Optometría en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Valladolid. Una vez concluida la carrera, amplió su formación con un máster de un año en Optometría en la Universidad de Valencia. Posteriormente, mientras ya se encontraba trabajando, completó el ciclo formativo de grado superior en Audiología Protésica mediante formación a distancia.

Su primer contacto con el mundo profesional llegó durante sus prácticas en Multiópticas Toro, establecimiento en el que continúa desarrollando su labor desde hace quince años como optometrista. Con motivo del próximo eclipse solar, que podrá observarse el miércoles 12 de agosto, hablamos con ella para conocer cómo disfrutar de este fenómeno astronómico con seguridad y cuáles son las principales recomendaciones para proteger la vista.

¿En qué consiste su trabajo diario como optometrista y cuáles son sus principales funciones en la óptica?

Mi trabajo es muy variado, hago un poco de todo. En el gabinete me encargo, principalmente, de realizar revisiones visuales completas, graduar la vista y detectar posibles alteraciones o patologías oculares. Nuestro papel es fundamental en la prevención, ya que, si durante la exploración observamos algún indicio que pueda requerir una valoración más especializada, derivamos al paciente al oftalmólogo para que realice un estudio más exhaustivo. Además, asesoramos a cada persona sobre la mejor solución para corregir sus problemas de visión, ya sea mediante gafas, lentillas o cualquier otra opción adecuada a sus necesidades. Es, en cierto modo, una labor de atención primaria de la salud visual, orientada a prevenir y detectar problemas antes de que puedan agravarse.

Las gafas de sol convencionales, los cristales ahumados, las radiografías, los filtros improvisados o el uso de prismáticos o telescopios, pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones

¿Por qué es imprescindible utilizar gafas homologadas para observar un eclipse solar?

Observar un eclipse solar sin la protección adecuada puede provocar lesiones muy graves en la retina. Aunque durante el eclipse el Sol quede parcialmente oculto por la Luna, sigue emitiendo una radiación muy intensa que puede dañar de forma irreversible el tejido ocular. La lesión más frecuente es la retinopatía solar, una lesión en la retina provocada por la exposición directa a la luz solar intensa. Este daño no suele causar dolor ni síntomas inmediatos, por lo que muchas personas creen que no ha ocurrido nada. Sin embargo, a los días después pueden aparecer los primeros síntomas, visión borrosa, distorsión de las imágenes o dificultad para leer. Por eso insistimos en que nunca se debe mirar directamente al Sol sin unas gafas específicas para la observación de eclipses que estén homologadas.

¿Cómo podemos asegurarnos de que las gafas son realmente seguras o homologadas?

El cumplimiento de la norma ISO debe estar indicado claramente. Buscar la inscripción «EN ISO 12312-2:2015» en las gafas, su embalaje o las instrucciones, establece los requisitos de seguridad que deben cumplir las gafas diseñadas para mirar directamente al Sol, como ocurre durante un eclipse. Mi recomendación es adquirirlas siempre en establecimientos de confianza, como una óptica, donde podemos asesorar al cliente y garantizar que el producto cumple con la normativa vigente. Utilizar un filtro homologado es la única forma segura de disfrutar de este fenómeno astronómico sin poner en riesgo la salud visual.

Gafas homologadas para el eclipse

Gafas homologadas para el eclipse / Rocío Gato / LZA

Si una persona observa el eclipse sin la protección adecuada y posteriormente empieza a notar molestias o problemas de visión, ¿cómo debe actuar?

Es recomendable acudir de inmediato a una óptica para una primera valoración o, directamente, a un servicio de urgencias. Cuanto antes se realice la exploración, antes podrá determinarse el alcance de la lesión y establecer el seguimiento o tratamiento más adecuado. No hay que olvidar que el daño en la retina puede producirse sin causar dolor, por eso es fundamental no restar importancia a cualquier cambio en la visión tras haber observado el eclipse. Además, conviene recordar que no existe ningún método casero seguro para mirar directamente al Sol. Las gafas de sol convencionales, los cristales ahumados, las radiografías, los filtros improvisados o el uso de prismáticos o telescopios, pueden aumentar el riesgo de sufrir lesiones oculares graves.

¿Los niños tienen más riesgo?

Sí, los niños son uno de los grupos que requieren una mayor vigilancia. Su curiosidad natural hace que puedan mirar al Sol de forma repetida o incluso quitarse las gafas de protección durante unos segundos sin ser conscientes del riesgo que supone. Y precisamente esos pocos segundos son suficientes para que se produzca una lesión en la retina. Por eso es fundamental que observen el eclipse siempre bajo la supervisión de un adulto.

Toro será uno de los lugares privilegiados desde los que podrá contemplarse el eclipse solar, será sin duda, una oportunidad única para disfrutar de un fenómeno excepcional sin necesidad de desplazarse. Sin embargo, como recuerda la optometrista Coral Vicente Pérez, “la emoción de vivir este momento no debe hacer olvidar la importancia de proteger la salud visual”.

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