La obra de la calle Villar desata las quejas en Tagarabuena: "Hasta que no ocurra un accidente grave, nadie actuará"
Los vecinos reclaman medidas urgentes para mejorar la seguridad de peatones y vehículos y corregir las deficiencias surgidas tras las obras de la travesía.

Calle Villar, Tagarabuena / Rocío Gato
Los vecinos de la calle Villar, en Tagarabuena, han mostrado su preocupación por la falta de seguridad en un tramo de esta vía una vez concluidas las obras de remodelación. Aseguran que los cambios realizados han generado nuevas situaciones de riesgo en una calle que soporta un elevado volumen de tráfico. Se trata de una de las principales vías de acceso al pueblo y de conexión con la autovía, por lo que diariamente es utilizada por un gran número de vehículos. Según explican los residentes, concretamente el tramo comprendido entre el inicio de la calle, junto a la Plaza, y la Torre de la Iglesia concentra la mayor parte de los problemas.
Señalan diversas deficiencias que, a su juicio, comprometen la seguridad tanto de peatones como de conductores. Aunque consideran que algunas de estas cuestiones podrían corregirse, reconocen que otras presentan una "difícil solución" debido a la configuración que ha quedado tras la ejecución de las obras. Por ello, reclaman que las administraciones competentes estudien posibles medidas para mejorar la seguridad y reducir los riesgos de esta localidad.
Un vecino que reside en ese tramo, quien ha preferido mantener su identidad en el anonimato, asegura que tras la obra se ha incrementado la sensación de inseguridad entre quienes la utilizan a diario. "Apenas entran dos coches a la vez y, si coinciden con peatones, alguno tiene que detenerse. Es imposible que pasen dos turismos al mismo tiempo que transitan personas, la situación es muy peligrosa", explica. Sostiene que este problema se repite con frecuencia debido al intenso tráfico que registra la calle, a su juicio, la estrechez del tramo obliga a conductores y peatones a extremar las precauciones.
Otro de los problemas que comenta, es la ubicación del desagüe, situado en el centro de la calzada. Según explica, esta circunstancia provoca que muchos conductores circulen por el centro para esquivarlo, mientras que quienes respetan su trayectoria se ven obligados a circular muy próximos a las casas debido a la escasa anchura de la calle. "Cuando salimos de casa tenemos que hacerlo con muchísimo cuidado, porque los coches pasan muy cerca de las fachadas”. Además, el vecino denuncia que toda la calzada ha sido ejecutada en plataforma única, es decir, al mismo nivel y sin una separación física claramente diferenciada.
Como medida para mejorar la circulación, recientemente se ha pintado una línea blanca de delimitación y se ha instalado una señal que establece la prioridad de paso para un único vehículo en este estrechamiento. Sin embargo, los vecinos consideran que estas actuaciones han resultado insuficientes. "Aparte de estropear la estética de la calle, los conductores apenas respetan la señalización. Eso ya depende de quienes circulan por aquí, pero las medidas adoptadas no han solucionado el problema y exigimos más", lamenta este vecino.
Asimismo, explica que los residentes han presentado un escrito solicitando la instalación de un semáforo u otras actuaciones que garanticen una mayor seguridad. "Hasta el momento no hemos obtenido ninguna respuesta y la situación sigue siendo un peligro para todos los vecinos", concluye. En relación con la velocidad de los vehículos, considera que el diseño del vial favorece una circulación más rápida de la deseada. "Han dejado un tramo perfectamente asfaltado que invita a algunos conductores a circular a gran velocidad. Es cierto que también es responsabilidad de quienes no respetan el límite de 20 kilómetros por hora, pero la realidad es que muchos no lo cumplen", afirma.
Añade que, en el escrito presentado, también solicitaron la instalación de pasos de peatones elevados u otros elementos que obligaran a reducir la velocidad de los vehículos. "No se ha llevado a cabo ninguna de estas medidas. Tenemos la sensación de que, hasta que no ocurra un accidente grave, nadie va a actuar de forma eficaz para solucionar todos estos problemas", lamenta. Los escritos, comenta, han sido presentados a la Policía local, Junta de Castilla y León, Ayuntamiento de Toro, Guardia civil y a la propia DGT y “solo tienen que pasarse un rato por aquí para que comprueben la inseguridad con la que convivimos”.
A esta situación se suman, además, los problemas de malos olores, humedades y pérdida de presión en el suministro de agua. Se trata de una serie de deficiencias que los vecinos de Tagarabuena trasladaron al equipo de Gobierno durante la reunión mantenida el pasado mes de junio, y que, según denuncian, han aparecido tras la ejecución de las obras. Continúan a la espera de una solución y reclaman que se adopten las medidas necesarias para corregirlas a la mayor brevedad posible.
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