Juan Vivas, el toresano que trabaja a las órdenes del Atlético de Madrid: "Es importante para un fisioterapeuta ganarse la confianza de los futbolistas"
Tras iniciar su carrera con unas prácticas en la cantera rojiblanca, ha ido ascendiendo gracias a su trabajo, disciplina y la confianza ganada entre los futbolistas hasta alcanzar el primer equipo.

Juan Vivas, fisioterapeuta del Atlético de Madrid, en la Vega de Toro. / Rocío Gato / LZA
El toresano Juan Vivas Suarez, de 31 años, cursó sus estudios de Educación Primaria en el colegio Amor de Dios de Toro y posteriormente realizó Bachillerato en el Instituto González Allende. Tras finalizar esta etapa académica, en 2012 se trasladó a Madrid para estudiar Fisioterapia en la Universidad CEU San Pablo, donde completó su formación durante cuatro años, obteniendo el título en 2016.
Durante su último curso universitario se le presentó una oportunidad que marcaría el inicio de su trayectoria profesional. La Universidad CEU San Pablo mantenía un convenio de colaboración para la realización de prácticas con el Atlético de Madrid, una posibilidad que Juan no dudó en aprovechar. Solicitó incorporarse al club y fue seleccionado para desarrollar sus prácticas durante seis meses en la cantera rojiblanca, trabajando con equipos de categorías juveniles y cadetes. Aquella experiencia le permitió dar sus primeros pasos en el ámbito de la fisioterapia deportiva de alto nivel y conocer desde dentro el funcionamiento de uno de los mejores equipos del fútbol en España.
Aquellos seis meses de prácticas no solo supusieron su primera toma de contacto con el fútbol de élite, sino que también abrieron la puerta a su futuro profesional. Tras finalizar ese periodo y regresar a Toro para disfrutar de unas vacaciones, recibió una llamada, el Atlético de Madrid quería volver a contar con él. Se incorporó de nuevo al club como fisioterapeuta de los equipos juveniles, considerados entonces el tercer equipo. «Se creó una nueva plaza de fisioterapeuta, necesitaban dos profesionales para el equipo y decidieron que yo fuera uno de ellos», recuerda Juan Vivas.
Una etapa en la que permaneció durante tres años tras finalizar su carrera, en la que continuó adquiriendo experiencia. Vivas reconoce que abrirse camino en un club de esta dimensión no resulta sencillo. «Es difícil llegar hasta aquí. Evidentemente hay que hacer las cosas bien, pero también tuve la suerte de estar en el momento adecuado y en el lugar indicado. La predisposición es muy importante y hay que estar dispuesto a ayudar en todo lo que haga falta», afirma. Unas palabras que reflejan la combinación de esfuerzo, preparación y oportunidad que marcaron sus inicios.
En 2019 llegó una nueva oportunidad para seguir creciendo dentro de la estructura del Atlético de Madrid. Quedó una vacante en el Atlético de Madrid B, y el club volvió a confiar en Juan Vivas para dar un paso más en su carrera. «Fue un momento muy importante para mí. Pasé del juvenil al filial, pero prácticamente coincidió con el inicio de la pandemia, por lo que fueron unos comienzos muy complicados. Los entrenamientos se desarrollaban en grupos reducidos y tuvimos que adaptarnos a una situación completamente nueva», recuerda.
Su trabajo y evolución no pasaron desapercibidos y, en 2023, recibió la noticia del ascenso al primer equipo del Atlético de Madrid. «Necesitaba reforzarse porque cada vez había más carga de trabajo. Éramos seis fisioterapeutas y el club decidió que yo diera ese paso. No fui el único; otros compañeros también fueron creciendo profesionalmente al mismo tiempo que yo», explica. Es el máximo nivel al que podía aspirar dentro de la estructura del Atlético de Madrid», afirma con la satisfacción de quien ha visto recompensados años de esfuerzo, constancia y dedicación.

Juan Vivas en el campo, fisioterapeuta del Atlético de Madrid, Toro / Cedica / LZA
Paralelamente a sus primeros años de experiencia profesional, Juan Vivas continuó apostando por la formación, cursó un máster de dos años en Terapia Manual Ortopédica en la Universidad de Alcalá. Posteriormente realizó, Experto en Ecografía en la Universidad Complutense de Madrid. Además de esta formación académica, ha participado de forma continua en numerosos cursos de especialización sobre diferentes técnicas de fisioterapia. Una actualización permanente de conocimientos que considera esencial para ofrecer la mejor atención a los deportistas y responder a las exigencias del alto rendimiento.
Tiene claro cuál es la mayor recompensa de su profesión. «Lo que más me gusta es poder ayudar a los jugadores en su recuperación. Es muy gratificante sentir que el trabajo que has realizado influye en que un futbolista pueda entrenar o competir en mejores condiciones y ver esa evolución día a día», explica. Para él, cada recuperación representa un reto diferente, una labor discreta, pero fundamental, en la que la confianza entre el jugador y el cuerpo médico resulta clave.
Su día a día, sin embargo, dista mucho de tener una rutina marcada por horarios fijos. La planificación depende por completo del calendario competitivo del Atlético de Madrid. «No tenemos un horario estable. Todo gira en torno a los entrenamientos y a los partidos. Hay semanas en las que jugamos liga y, además, Champions League, lo que implica viajar mucho», señala. Una disponibilidad permanente que forma parte de la exigencia del fútbol profesional.
La jornada de Juan Vivas comienza mucho antes de que el balón eche a rodar sobre el césped. «Un día normal consiste en preparar a los jugadores para el entrenamiento. Realizamos los vendajes que necesiten, movilizaciones articulares o diferentes tratamientos en función de cada caso. Durante la sesión estamos pendientes por si surge cualquier incidencia y, una vez termina el entrenamiento, continuamos con los tratamientos o la recuperación de los jugadores que lo requieren», explica.
Habitualmente, trabaja de forma continuada con un grupo reducido de futbolistas, normalmente entre dos y tres, ya que favorece un seguimiento más personalizado. «Suelen ser siempre los mismos jugadores porque así conoces mejor su cuerpo, sus sensaciones, su historial de lesiones y la forma en la que responden a cada tratamiento», señala. En cuanto a las patologías más habituales, el fisioterapeuta destaca que las lesiones musculares y los problemas articulares siguen siendo las más frecuentes en el fútbol de alto nivel. «Tratamos muchos esguinces de tobillo y también lesiones musculares, sobre todo en los isquiotibiales, los gemelos y el sóleo, que son zonas sometidas a una gran carga durante la competición», afirma. La prevención, el seguimiento continuo y una recuperación individualizada son, según explica, algunos de los pilares fundamentales de un trabajo que se desarrolla lejos de los focos, pero que resulta decisivo para que los futbolistas puedan rendir al máximo nivel durante toda la temporada.
Uno de los aspectos más importantes de su profesión es ganarse la confianza de los futbolistas, un proceso que requiere tiempo, cercanía y una relación basada en el respeto. «La confianza se gana con disciplina y con el día a día. Pasamos muchas horas con los jugadores y, cuando uno está lesionado, atraviesa un momento muy complicado. Hay que empatizar con ellos, entender cómo se sienten y acompañarlos durante todo el proceso de recuperación. Buscar el tratamiento más adecuado y hacer que el jugador vea que está evolucionando de forma positiva», explica. «Es fundamental crear un buen 'feeling'. Cuando el jugador confía en ti, todo el proceso resulta más sencillo y puedes ayudarle mejor tanto en el aspecto físico como en el emocional», afirma. Esa relación de cercanía, unida al conocimiento de las necesidades y sensaciones de cada futbolista, se convierte en una herramienta clave para favorecer una recuperación más eficaz y facilitar su regreso a la competición en las mejores condiciones.
«Con 18 años no tenía claro a qué quería dedicarme. Sabía que quería trabajar en algo relacionado con la salud, pero no exactamente qué hacer. Al final me decidí por estudiar fisioterapia», recuerda. Aquel estudiante que un día dejó Toro para formarse en Madrid acabó convirtiendo en realidad un sueño que parecía reservado para unos pocos. «Siempre he sido del Atlético de Madrid y, en un momento dado, soñé con llegar a ser fisioterapeuta del primer equipo. Hoy puedo decir que lo he conseguido. Cuando tienes un sueño no hay que darlo por imposible. Hay que ir dando los pasos necesarios, formarse, trabajar mucho y rodearse de personas que te aporten y te ayuden a crecer», concluye.
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