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Entrevista | José Manuel de la Fuente Nuevo presidente de la Junta Pro Semana Santa de Toro

José Manuel de la Fuente, nuevo presidente de la Junta Pro Semana Santa de Toro: "Lo que tenemos que hacer es mimar nuestra Semana Santa"

"La Semana Santa de Toro tiene material humano, social, litúrgico, religioso y categoría escultórica para aspirar a la declaración de Interés Turístico Nacional"

José Manuel de la Fuente, nuevo presidente de la Junta Pro Semana Santa de Toro

José Manuel de la Fuente, nuevo presidente de la Junta Pro Semana Santa de Toro / Y.C.

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José Manuel de la Fuente fue designado el pasado viernes como nuevo presidente de la Junta Pro Semana Santa de Toro en las elecciones convocadas por la comisión gestora, que en los últimos meses ha dirigido el órgano de cofradías.

Después de tantos años vinculado a la Semana Santa de Toro, ¿qué significa para usted asumir ahora la presidencia de la Junta Pro Semana Santa?

Es una ilusión y un agradecimiento que tanta gente me haya insistido para que me hiciera cargo de ella. Por distintas razones, que todos conocemos, se produjo un caudal de divisiones, que a mí me supusieron un disgusto. Yo estaba muy tranquilo cuando alguien estaba al frente de una institución como es la Junta Pro, luchando por algo que me gusta y que vivo tanto como es la Semana Santa.

Me hizo mucha ilusión que me llamaran, tanto los presidentes de las cofradías como gente de la ciudad y vinculada a la Semana Santa para insistirme en que me hiciera cargo. Eso fue también lo que me animó a dar el paso y a luchar por algo que, no voy a mentir, me gusta y lo vivo desde hace muchos años. No en vano, he llevado los avales de todas las cofradías y mi intención desde el principio era dar paso a esa unión entre ellas.

¿Qué motivos concretos le llevaron a tomar la decisión de presentarse al proceso electoral?

Sacar adelante la Semana Santa, intentar luchar por ella y ponerla en el mayor auge posible, dando pasos pequeños pero firmes hacia esa ansiada declaración de Interés Turístico Nacional. Este reconocimiento se lleva persiguiendo desde hace años, después de haber conseguido el de Interés Turístico Regional en 2007. No se trata de una “titulitis”, que no va conmigo.

Lo que tenemos que hacer los toresanos y las cofradías es mimar nuestra Semana Santa. Y mimarla significa cuidar y corregir muchos pequeños detalles para que cualquiera que venga de fuera vea esa sobriedad, el realengo y la elegancia que tiene la ciudad, así como una Semana Santa que tiene que ir acorde con ello.

Tras varios meses bajo una comisión gestora, ¿qué balance hace de esta etapa de la Junta Pro Semana Santa?

Una Junta Gestora lo que hace es sacar el trabajo adelante cuando algo se ha quedado sin presidencia. Lo hacen como pueden, como saben y de la mejor manera posible. Sin embargo, quizás ni para una cofradía ni para la Junta Pro Semana Santa sea lo mejor. Creo que lo mejor es que haya alguien, como en todos los cargos, con mucha ilusión, y que se luche por ello entre todos.

Usted ha sido presidente de la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla durante una década. ¿Qué le ha enseñado esta experiencia?

Aprendes mucho. Fueron diez años como presidente y siete como tesorero de la Junta anterior. Al final, aprendes sobre todo a gestionar lo más difícil, que es la gente. A gestionarla en el sentido de devolverles la ilusión, de hacerles partícipes de todo y de que exista transparencia para que la gente la sienta como suya.

La cofradía de Jesús Nazareno es especial, no porque sea la más bonita ni porque tenga más cofrades que ninguna, sino por el cariño que le tiene la gente. Esa participación la hace diferente al resto y, además, jugó un papel muy importante en el incendio de la iglesia en 1957, donde la gente se volcó para ayudar a la cofradía.

Uno de los grandes retos es lograr la declaración de la Semana Santa como Fiesta de Interés Turístico Nacional. ¿Cómo piensa trabajar en ello?

Lo primero es ilusionarnos nosotros. Y lo segundo, sacar la Semana Santa fuera de la ciudad y de la provincia: hay que exponerla y darla a conocer. Durante mi etapa como presidente de la cofradía de Jesús Nazareno, en retrasmisiones del Viernes y Martes Santo que hicieron tanto Luis Felipe Delgado como José Antonio San Martín de la Riva, se dijo públicamente que la Semana Santa de Toro “es una gran desconocida”.

Están muy bien los carteles y los programas que se hacen. Además, creo que se deben seguir haciendo, pero hay que llevarla más allá de los escaparates de las tiendas de la ciudad. Hay que llevarla a lugares como Zamora, Valladolid y la Casa de Zamora en Madrid, con la que ya hemos tenido alguna conversación.

En definitiva, hay que venderla fuera para que la gente la conozca y venga a verla. Creo que merece la pena y que tiene suficiente tirón para atraer a mucha más gente de la que ya ha venido este año, que ha batido récord de asistencia. Además, la propia ciudad acompaña: sus calles, monumentos, gastronomía y todo lo que la rodea, que no deja de ser un conjunto de patrimonio histórico y artístico.

Usted afirmó que otras Semanas Santas tienen el reconocimiento nacional sin alcanzar “la categoría que tiene la de Toro”.¿Qué considera que la hace diferente?

Otras Semanas Santas han conseguido reconocimientos, a lo mejor, por medio de disponibilidades económicas mayores a las nuestras, pero eso no lleva a nada. Lo bueno siempre es bueno y la calidad siempre es calidad, tenga título o no. Por tanto, se trata de luchar no solo para conseguir ese galardón, que seguramente hagamos la gestión para pedirlo, sino, sobre todo, por mejorar la Semana Santa y hacer que cada vez vaya a más.

La Semana Santa de Toro tiene un sinfín de peculiaridades que la hacen única. Entre ellas, los Conqueros y el acto de las Llagas, que es maravilloso y quizás es el más bonito litúrgicamente. Sin embargo, apenas es conocido en la provincia. Toda la imaginería es particular y auténtica de la ciudad: el Cristo Resucitado, de Antonio Tomé, es una verdadera obra de arte en la calle.

Nuestras tradiciones, a veces, no las valoramos lo suficiente. Debemos ponerlas en valor, sobre todo hacia el exterior. La Semana Santa de Toro tiene material humano, social, litúrgico, religioso y categoría escultórica para aspirar a una declaración de Interés Turístico Nacional.

En su discurso incidió en la importancia de la unidad entre las cofradías. ¿Qué cree que puede aportar ese trabajo conjunto a esta nueva etapa de la Junta Pro Semana Santa?

Creo que la unidad de cofradías lo es todo, porque si todos empujamos en el mismo sentido, las cosas grandes se logran. No podemos ponernos trabas entre nosotros mismos, porque, como digo yo, somos una familia. La Semana Santa no se concibe sin el Viernes Santo, el Viernes de Dolores, el Lunes Santo, la procesión del Cristo de Tagarabuena… al final, va todo unido.

También se refirió a las dificultades económicas y al "aumento de exigencias" para acceder a subvenciones. ¿Cómo afronta la Junta Pro Semana Santa esta situación?

Vamos a tratar de luchar por dos vías. Por un lado, para sacar dinero y seguir ayudando a las cofradías, y por otro, para publicitar más la Semana Santa. Las cofradías se sirven de sus cofrades, pero la Junta Pro Semana Santa lo hace de las instituciones públicas: Diputación de Zamora, Ayuntamiento de Toro y la Junta de Castilla y León. Es cierto que llevan muchos años ayudando a la Semana Santa, pero vamos a intentar apretar más las tuercas con el fin de engrandecerla y darle mayor auge al turismo, que también le va a venir bien a la ciudad.

Entiendo que debe ser así, pero es verdad que a veces somos demasiado burocráticos para conseguir las ayudas y las subvenciones públicas, siendo un tanto complicado. Pero bueno, lo sacaremos adelante y tenemos material para ello y para que las instituciones nos ayuden.

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