Toro se estremece ante el dolor del Santo Ecce Homo en su traslado procesional
Los toresanos se reencuentran con la mirada suplicante del Cristo atado a la columna en la procesión que cada Martes Santo, desde el año 1998, organiza la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla

M. J. Cachazo
Sin duda, el reencuentro de los toresanos con el Santo Ecce Homo es uno de los momentos más conmovedores de la Semana Santa. Y no solo porque la venerada imagen es la única que sobrevivió al trágico incendio que en abril de 1957 calcinó la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina, sino porque durante su traslado procesional en la noche del Martes Santo, su realismo desgarra el corazón de los toresanos que pueden sentir su dolor tras ser azotado.
La cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla organizó el traslado procesional, en el que el Cristo atado a la columna recorrió las calles de la ciudad mostrando el escorzo de su espalda doblada por el dolor provocado por los azotes, aunque con su mirada suplicante parece buscar a sus agresores para perdonarlos.
Los cofrades de la hermandad toresana arroparon a la imagen, tallada en el siglo XVII aunque se desconoce su autoría, en su traslado procesional, que partió del que durante muchos años fue su "hogar", el Monasterio de Santa Clara, deshabitado desde 2019, pero en el que permanece el recuerdo de las hermanas que durante muchos años velaron por preservar uno de los "tesoros" de la Semana Santa de Toro.

GALERÍA | Emoción contenida en el traslado del Ecce Homo de Toro / M. J. Cachazo
Durante el traslado procesional, los hermanos de la cofradía ataviados con túnicas negras y moradas también acompañaron a Jesús del Perdón, imagen tallada por Ricardo Flecha en 1991, que lució la túnica blanca estrenada el pasado año.
Los cargadores también soportaron sobre sus hombres el peso de la Cruz Desnuda, una obra de Bernardo Sánchez, y de la Virgen Dolorosa de las Madres Mercedarias, una talla barroca del siglo XVIII, que el pasado año se incorporó a un desfile sobrio, pero sobrecogedor y que, desde 1998, refuerza la devoción que los toresanos sienten por el Santo Ecce Homo.
Las melodías interpretadas por las Bandas de Música de Toro y de Tordesillas acompasaron el lento peregrinaje de los hermanos por el recorrido más corto trazado el pasado año por la cofradía y que se ha mantenido en la presente edición de la Pasión.
Así, tras recorrer la plaza de Santa Clara, el traslado procesional prosiguió por la plaza de San Julián, calle El Sol, Santa Marina, Concepción, Vicente González Calvo y Rúa de Santa Catalina.
La procesión culminó en la sede de la cofradía, la iglesia de Santa María de Roncesvalles y Santa Catalina, en la que el Santo Ecce Homo permanecerá hasta el Viernes Santo cuando volverá a reencontrarse con la mirada compasiva de los toresanos.
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