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Reconocimiento

El gesto de tres sanitarios que salvaron una vida en Toro: un ejemplo de vocación y solidaridad reconocido por el Ayuntamiento

La toresana María del Carmen, Elvira y Carlos atendieron una parada cardiorespiratoria en la calle durante las fiestas de San Agustín

A la derecha, Elvira Pereda y Carlos Chulia; a la izquierda, la sanitaria toresana María del Carmen Hernández.

A la derecha, Elvira Pereda y Carlos Chulia; a la izquierda, la sanitaria toresana María del Carmen Hernández. / AYUNTAMIENTO DE TORO

estefanía vega

En la mente de María del Carmen Hernández, Elvira Pereda González y Carlos Chulia Esteban quedará grabado a fuego el mes de agosto de 2024. También en la del hombre al que salvaron la vida pese a encontrarse fuera de servicio, un gesto que les ha valido el reconocimiento del Ayuntamiento de Toro como un "ejemplo de vocación, solidaridad y esperanza".

Fue en las vísperas de San Agustín cuando una emergencia sorprendió a estos tres sanitarios en plena calle. El ambiente festivo se vio truncado cuando un varón se desplomó repentinamente. El tiempo corría en su contra, pero la rápida intervención de estos tres ángeles le devolvieron a la vida.

María del Carmen, enfermera natural de Toro; Elvira, médica con raíces toresana y oriunda de Palencia; y Carlos, médico valenciano, fueron vitales a la hora de practicas las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Su "rapidez y determinación", unidos a una "intervención coordinada" durante "más de media hora" permitió recuperar las constantes del afectado antes de la llegada de los servicios de emergencia. "De no haber intervenido, el desenlace habría sido fatal", asegura la concejala de Ferias y Fiestas María Velasco.

Lo que para la mayoría de sanitarios sería una intervención de emergencia puntual en la vía pública, en el caso de la toresana María del Carmen se tornó en una bonita relación enfermera–paciente. Coincidencias del destino, fue ella la encargada de atenderle durante su larga estancia en el servicio de Cardiología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid.

Una historia que bien valía un reconocimiento. La propuesta, realizada por un vecino particular, buscaba ensalzar una entrega "loable" pese a la obligación de auxilio que recae sobre los profesionales de la sanidad. El agradecimiento de todo un pueblo, grabado en una placa que acompaña a una miniatura del Becerro de Toro y que quedará por siempre en el recuerdo.

En palabras de Velasco, este gesto busca a su vez "dar visibilidad a los servicios de emergencia", los grandes invisibles durante las fiestas cuando "ellos muchas veces están velando por nuestra salud mientras nosotros disfrutamos". Hoy, en vísperas navideñas, esta historia vuelve a cobrar protagonismo como muestra de la entrega desinteresada.

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