Entrevista | Jaime Caraza Luis Toresano, fundador de Cooperating NGO
“Fundar Cooperating NGO le ha dado una dirección y un sentido a mi vida”
Aunque nació en Madrid, Jaime Caraza Luis, mantiene una estrecha vinculación con Toro, la ciudad natal de su madre y en la que residió parte de su infancia y adolescencia. En la actualidad, el joven de 31 años dirige una ONG que decidió fundar tras realizar labores de voluntariado en diferentes países, experiencia con la que descubrió que su verdadera vocación era el “trabajo social”. Por este motivo, en 2021 decidió abandonar su trabajo como consultor de ciberseguridad en Madrid y se trasladó a Uganda, país en el que reside y en el que, dos años más tarde, fundó Cooperating NGO.

Jaime Caraza Luis con dos mujeres ugandesas
¿Cuál es su vinculación con Toro?
Aunque nací en Madrid y pasé mi primera infancia en México, mi madre es toresana y a los 8 años regresamos a España para instalarnos en Toro, donde viví durante cuatro años. En Toro cursé los últimos cursos de primaria y los primeros de secundaria, una etapa de mi vida que recuerdo con mucho cariño. Más tarde me mudé a Madrid para continuar mis estudios y posteriormente viví en Inglaterra, pero nunca he dejado de considerar Toro como mi pueblo. Siempre que puedo regreso, no solo porque mi madre sigue viviendo en Toro, sino porque sigue siendo un lugar especial para mí. Tras finalizar Secundaria y Bachillerato en Madrid, estudié Ingeniería Informática en la Universidad y posteriormente completé un máster en Ciberseguridad en Inglaterra. Aunque mi carrera profesional comenzó en el mundo de la tecnología, con el tiempo descubrí que mi verdadera vocación estaba en el trabajo social y el voluntariado.
-¿Cuándo comenzó a realizar labores de voluntariado?
En enero de 2016, una amiga me propuso aplicar a un voluntariado en Camboya. Siempre había tenido en mente la idea de hacer uno, pero nunca lo había considerado en serio. Esa misma noche presenté mi solicitud. Finalmente, mi amiga no fue seleccionada, y eso me hizo dudar. La idea de viajar solo a un país tan lejano me asustaba, pero decidí afrontar el reto y en el verano de 2016 realicé mi primer voluntariado en Camboya. La experiencia fue tan enriquecedora que repetí al año siguiente. Tras eso, me centré en finalizar mis estudios y comencé a trabajar como consultor de ciberseguridad en Madrid

Jaime Caraza Luis. / Cedida
-Decidió abandonar su vida laboral en Madrid para dedicarse a ayudar personas vulnerables, ¿qué motivó este cambio?
En 2019 volví a Camboya, esta vez fue un viaje de turismo con mi familia. Sin embargo, volver a aquel país me hizo recordar las increíbles experiencias que tuve como voluntario, y fue entonces cuando decidí hacer un parón en mi vida profesional para volver a hacer un voluntariado. Buscando nuevas oportunidades, encontré a Cooperating Volunteers, una empresa cuyo propósito es el desarrollo comunitario a través de experiencias de voluntariado a nivel internacional. Entonces decidí irme con ellos 3 meses a Uganda y 3 meses a Kenia. Sin embargo, mis planes cambiaron cuando descubrí aquel maravilloso país y esos paisajes tan espectaculares, su gente tan acogedora, y esos proyectos con tantas necesidades, pero a la vez tan auténticos. Después de conocer todo aquello, decidí que no quería ir a Kenia, que quería ampliar mi estancia en Uganda para crear un mayor vínculo en ese país. Casualidad o destino, la ciudad a la que fui, Fort Portal, está ubicada en el reino de Tooro. Quizás por eso me sentí como en casa desde el primer momento. El Covid prolongó mi estancia. Durante ocho meses trabajé diariamente en los proyectos locales y creé vínculos profundos con personas como Musinguzi, un niño a quien sigo apadrinando y visitando frecuentemente. Fue una etapa decisiva que me confirmó que mi camino estaba en Uganda. En 2021 tomé la decisión definitiva. Dejé mi trabajo en Madrid y acepté el puesto de coordinador en Uganda con Cooperating Volunteers. El día que me hicieron la oferta fue una mezcla de felicidad, nervios, miedo, y de no saber cómo decirle a mi familia que renunciaba a mi trabajo y a mi carrera para irme a Uganda. Desde que llegué a Uganda, supe que había tomado la decisión correcta. Ir a los proyectos, ver los avances, recibir a nuevos participantes llenos de ilusión, y ver su implicación y ganas de llevar a cabo nuevos proyectos me hacían ver que estaba en el sitio en el que quería estar.
-¿Cuándo y con qué objetivo funda Cooperating NGO?
En Uganda, pronto me di cuenta de que la mayoría de participantes que venían, querían seguir colaborando cuando regresaban a España y por esa razón empecé a gestionar becas, con 9 padrinos en enero de 2022. Estos apadrinamientos, los empecé organizando a nivel individual, que debido a la razón social de Cooperating Volunteers, no podíamos recibir donaciones. También comencé a gestionar proyectos como la construcción de tres clases en Kyamazima, o de dos habitaciones para la casa de acogida de Busoro, donde a día de hoy duermen los niños y niñas de ese proyecto. Sin embargo, pronto me di cuenta de que era necesaria la creación de una ONG para poder seguir creciendo y llegando a más beneficiarios. Por esa razón, en septiembre de 2023 decidí fundar Cooperating NGO.

Niños de Uganda en un proyecto de Cooperating NGO. / Cedida
-¿Cuál es el cometido principal de la ONG y en qué países desarrolla su labor?
La misión de Cooperating NGO es promover el bienestar en países en vías de desarrollo, dotando a organizaciones sociales locales de soporte económico para la ejecución de proyectos sostenibles en el ámbito de la educación y la salud. Actualmente estamos llevando a cabo proyectos en distintos países como Uganda, Kenia, Tanzania y Senegal. Los principales proyectos que llevamos a cabo son el programa de becas, donde más de 340 niños en situaciones de vulnerabilidad pueden asistir al colegio, construcciones de colegios y centros de acogida, instalaciones de tanques de agua y paneles solares o programas de empoderamiento de la mujer como nuestro primer curso de costura para mujeres en situación de vulnerabilidad.

Proyecto de Cooperating NGO. / Cedida
-¿Cómo se puede colaborar con la ONG?
Existen múltiples formas de colaborar con la ONG, tales como haciéndose socio, ya que mediante una cuota mensual se puede apoyar directamente al crecimiento de la ONG o apadrinando a un niño en situación de vulnerabilidad mediante el programa de becas. Otras formas de colaborar son realizando una dotación puntual o una experiencia de voluntariado en Cooperating Volunteers y ayudando a organizar eventos benéficos.
-¿Cómo ha cambiado su vida desde que coordina Cooperating NGO?
Antes de fundar Cooperating NGO tenía muchas dudas de cuál iba a ser mi próximo paso, de si en algún momento retomaría mi carrera como ingeniero informático. Me resultaba difícil imaginarme a mí mismo dentro de 5 años. Al tomar el mando de Cooperating NGO, todas esas dudas desaparecieron. Fundar Cooperating NGO no fue una decisión fácil, sabía que con ello renunciaba a muchas cosas. Sin embargo, decidí adquirir ese compromiso y responsabilidad. A día de hoy, un año y medio después y tras ver el impacto que estamos teniendo, me siento cada día con más ganas e ilusión de ver este proyecto crecer. Sin duda, fundar Cooperating NGO le ha dado una dirección y un sentido a mi vida.

Jaime Caraza con un niño ugandés. / Cedida
-¿Además de coordinar la ONG realiza trabajos a pie de campo para ayudar a colectivos vulnerables?
Si, actualmente sigo viviendo en Uganda, por lo que además del trabajo de dirección, también hago trabajo de campo. Asisto prácticamente a diario a los distintos proyectos con los que colaboramos, supervisando el buen funcionamiento de los mismos y coordinando con los directores locales los próximos pasos. También realizamos visitas a las familias beneficiarias con el fin de conocer sus necesidades. Además, siempre que puedo, me encanta dedicar tiempo a los niños y jugar con ellos.
-¿Cuál es su mejor recuerdo de su trabajo como cooperante?
Tengo muchos recuerdos bonitos desde que estoy en Uganda, pero si me tengo que quedar con uno sería cuando tuve la oportunidad de decirle a un chico que iba a empezar un curso de mecánica. Ver cómo se le llenaban los ojos de lágrimas por la ilusión y alegría que le hacía empezar ese curso me hizo ver que todo el trabajo que estamos haciendo merece la pena.

Voluntarias de Cooperating NGO con población local de Uganda. / Cedida
- ¿Y el peor?
A pesar de todo lo bueno que me ha dado Uganda, también me ha hecho conocer situaciones muy duras: condiciones de vida inhumanas, niños desnutridos o niños de 10 años viviendo solos. Sin duda, lo peor es sentir la frustración de saber que se puede hacer mucho más y no poder.
-¿Recomienda vivir la experiencia de colaborar con una ONG en labores humanitarias y en países que precisan ayuda?
Completamente. Viajar siempre es un crecimiento personal, y si lo haces con el propósito de colaborar, ese crecimiento se multiplica. No solo conoces un país, si no que te permite conocer su cultura, su gente, su forma de vida, sus costumbres y sus tradiciones. Todo esto creando un impacto positivo y sostenible, contribuyendo de la mano de Cooperating NGO, al desarrollo de comunidades con escasos recursos.
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