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Solemne profesión de Sor Eva de la Soledad en el convento del Sancti Spíritus de Toro

El obispo, Fernando Valera, preside la eucaristía en la que la religiosa se comprometió a cumplir los votos de pobreza, castidad y obediencia de la comunidad religiosa

Sor Eva de la Soledad pronuncia su discurso en la solemne ceremonia

Sor Eva de la Soledad pronuncia su discurso en la solemne ceremonia / Cedida

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La comunidad religiosa del monasterio del Sancti Spíritus de Toro, familiares y amigos de Sor Eva de la Soledad han compartido con emoción su solemne profesión como monja dominica.

Tras superar el periodo de formación y discernimiento, Sor Eva de la Soledad, decidió consagrar su vida al servicio de Dios y a la oración.

La ceremonia tuvo lugar en la capilla del antiguo coro del convento y el obispo de Zamora, Fernando Valera, presidió la misa de la profesión, durante la que la religiosa se comprometió a vivir según los votos de pobreza, castidad y obediencia.

Sor Eva de la Soledad recibe la bendición de la priora del convento.

Sor Eva de la Soledad recibe la bendición de la priora del convento. / Cedida

Durante la ceremonia, Sor Eva de la Soledad pronunció sus votos solemnes ante la priora del convento, Sor María Cruz. La profesanda se postró en el suelo, simbolizando su entrega a Dios, y recibió la bendición de la priora. Otro de los momentos más emotivos de la ceremonia fue la lluvia de pétalos vertidos sobre la religiosa dominica, postrada en el suelo.

En la homilía de la misa, el obispo destacó la importancia de la vida consagrada y la dedicación de Sor Eva de la Soledad al servicio de Dios e invitó a la profesanda a recordar que "la presencia de Jesús lo es todo, esta es la fuerza de la vocación contemplativa".

El obispo de Zamora preside la eucaristía celebrada en el monasterio.

El obispo de Zamora preside la eucaristía celebrada en el monasterio. / Cedida

El obispo también incidió en que "la vida dominica tiene una referencia muy importante en María, en sus misterios del Rosario, oración donde el centro es Jesús, los misterios de su vida, el Evangelio hecho carne. Dios que se ha hecho uno de nosotros necesita de la carne de María, como en esta profesión religiosa”.

En la eucaristía también participaron varios sacerdotes, así como el Vicario para la Delegación de Comunión Fraterna, Juan Luis Martín Barrios, y el clero de Toro.

La profesanta, postrada en el suelo, durante la ceremonia.

La profesanta, postrada en el suelo, durante la ceremonia. / Cedida

Una vez concluida la eucaristía, Sor Eva de la Soledad, visiblemente emocionada compartió con los presentes una profunda acción de gracias y un momento de alegría y celebración por su nueva vida en el seno de la comunidad religiosa del monasterio del Sancti Spíritus de Toro.

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