Por tercera vez desde el pasado 7 de diciembre, el Ayuntamiento ha tenido que prohibir el consumo del agua procedente de la red municipal de abastecimiento por los niveles de arsénico que contiene y que superan el máximo permitido por la ley. Aunque el pasado 17 de enero el Ayuntamiento informó a través de un bando que el agua era apta y que se levantaba la prohibición de consumirla, tan solo tres días después ha tenido que emitir otra comunicación oficial para advertir a la población sobre un nuevo episodio de contaminación por arsénico.

De hecho, según el nuevo bando, una inspectora de Sanidad se personó este viernes en las oficinas del servicio municipal de Toro y levantó un acta, por la que el agua del grifo se declara no apta para el consumo. En concreto, el acta recoge que el agua de la red municipal de abastecimiento contiene un nivel de arsénico de 10,2 microgramos por litro, cuando el máximo permitido es de 10.

Sobre los análisis de control de la calidad del agua de Toro se pronunció la delegada territorial de la Junta, Leticia García, quien defendió su validez y aclaró que se realizan en un laboratorio acreditado. Recordó García que la Junta no tiene competencias en el sistema de abastecimiento de la ciudad de Toro, aunque sí es la “garante de la seguridad del agua de consumo” y, por tanto, “seguirá velando por su salubridad”.

Además, subrayó que la toma periódica de muestras de agua se realiza por “protocolo” y que, de acuerdo a la normativa, son analizadas en un laboratorio certificado por la ENAC (Entidad Nacional en Acreditación de España). En este sentido, García precisó que “los valores que está ofreciendo el Ayuntamiento” respecto al nivel de arsénico que contiene el agua “distan mucho” de los resultados obtenidos por la Junta en un laboratorio acreditado, a la vez que recalcó que “supera con creces el límite de salubridad permitido”.

Ante el nuevo episodio de contaminación por arsénico, los toresanos tendrán que seguir recurriendo al suministro de agua que proporcionan las plantas potabilizadoras portátiles instaladas en la plaza de San Francisco, el paseo del Canto y la Plaza Mayor de Tagarabuena, mientras que la otra opción es adquirir botellas o garrafas de agua en los comercios y supermercados de la ciudad.

Para garantizar el abastecimiento, el Ayuntamiento ha anunciado recientemente que tiene previsto instalar en las próximas semanas otras cuatro plantas potabilizadoras, idénticas a las que ya están en funcionamiento, en distintos puntos de la ciudad. Además, mientras persista el problema de contaminación de agua por los elevados índices de arsénico que contiene, los voluntarios de Protección Civil seguirán repartiendo botellas de agua en hogares de Toro, en los que residen personas mayores o con alguna discapacidad.