La construcción de una planta potabilizadora junto a los sondeos de Toro es la solución por la que se decantan el Ayuntamiento y la Diputación Provincial para erradicar el problema de la presencia de arsénico en el agua de la red municipal y que ha obligado a declararla no apta ni para el consumo humano ni para cocinar.

Así lo han confirmado el alcalde y el vicepresidente tercero de la Diputación, Tomás del Bien y Javier Faúndez, respectivamente, tras una reunión de trabajo mantenida este jueves a la que asistieron también técnicos municipales y de la empresa Acciona, con el objetivo de abordar el origen de la presencia de arsénico en el agua corriente, adoptar medidas provisionales para garantizar el suministro a la población y estudiar soluciones definitivas de cara al futuro.

A la espera de que este viernes se realice un segundo contranálisis para comprobar los índices de arsénico y de que se estudie qué modelo de planta potabilizadora puede asumir el consumo en la ciudad, la primera medida adoptada ha sido el reparto de un millar de garrafas de agua de diez litros entre los vecinos que ha facilitado la Diputación.

Numerosos vecinos se han congregado en el entorno del Parque de Bomberos de Toro para recoger una garrafa por familia y, poco después, se ha llevado a cabo otro reparto en Tagarabuena. En la distribución han colaborado los Bomberos de Toro, Protección Civil, Cruz Roja y la Policía Local de Toro y, en los próximos días, la Diputación tratará de enviar otro tráiler con más garrafas para garantizar el suministro.

Vecinos esperan en el entorno del Parque de Bomberos para retirar una garrafa de agua M. J. C.

Otra medida provisional adoptada es la instalación de tres plantas potabilizadoras portátiles. La primera comenzará a funcionar el sábado en la plaza de San Francisco. Además, el martes, está previsto que los vecinos de Tagarabuena puedan utilizar otra y, a finales de semana, se colocará la tercera en un punto de la ciudad aún por definir.

Las citadas plantas potabilizadoras captan el agua de la red municipal y la filtran, por lo que su mecanismo es similar al de una fuente, y los vecinos tendrán que recoger agua con sus propias garrafas o botellas. Además, el Ayuntamiento tiene previsto “hacer acopio” de depósitos sanitarios que serán rellenados con agua facilitada por cisternas de la Diputación para que, si se repite el problema de contaminación por arsénico, estén preparados y a disposición de los vecinos.

Para erradicar de forma definitiva el problema, ambas instituciones se decantan por construir una planta potabilizadora que, como apuntó Faúndez, se adapte a las necesidades de una población de 8.600 habitantes y que “debe tener un rango de tratamiento de entre dos y cinco millones de litros diarios”.

La próxima semana, la Diputación mantendrá una nueva reunión con responsables de Acciona para estudiar con los técnicos de la institución el modelo de planta que se adapta a las necesidades de Toro y para que el Ayuntamiento inicie la redacción del proyecto.

Además, el vicepresidente de la institución provincial destacó la conveniencia de que Toro cuente con un tercer sondeo para poder actuar de inmediato ante posibles averías y porque el consumo de agua por parte de vecinos e industrias es elevado, ya que en verano alcanza un “caudal punta de cinco millones de litros diarios.