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Un toresano, referente mundial en el estudio y hallazgo de hongos hipogeos

El experto micólogo, Julio Cabero, descubre un nuevo género y cinco especies desconocidas en Toro, Sanabria y el parque natural de Artikutza

El micólogo toresano busca junto a su perro hongos hipogeos Cedida

Por su experiencia y sus amplios conocimientos, el fotógrafo y micólogo toresano, Julio Cabero, se ha convertido en uno de los mejores especialistas del mundo en hongos hipogeos, y recientemente ha publicado en dos prestigiosas revistas dedicadas a la micología sendos estudios sobre el hallazgo de un nuevo género y de cinco especies hasta ahora desconocidas.

Aunque desde hace cuatro décadas es un gran aficionado a la micología, tras una conversación con un amigo asturiano sobre la búsqueda que realizan los jabalíes en el subsuelo para encontrar alimento, comenzó a interesarse por los hongos hipogeos, que se desarrollan y maduran bajo tierra.

Esa inquietud despertó su curiosidad y fue el punto de partida de una pasión que le llevó a dejar de lado la micología más “fácil” y a centrar sus esfuerzos en la búsqueda de hongos hipogeos. Ante la complejidad de hallarlos “a ojo”, Cabero decidió adiestrar un perro y su primer compañero en sus salidas al campo fue un pastor alemán, al que enseñó a localizar hongos hipogeos con muestras de arroz y esencia de trufa.

Posteriormente adiestró un podenco y, en los últimos años, ha recorrido el campo acompañado por perros de agua “que han aprendido unos de otros”. La afición fue creciendo y Cabero adquirió un microscopio para poder analizar las muestras localizadas y, en la actualidad, cuenta con un equipo profesional para obtener unos resultados más precisos.

Estudio sobre una de las especies localizadas por el micólogo toresano Cedida

El micólogo toresano ha publicado en dos de las revistas de mayor “impacto” mundial en el campo de la micología sus nuevos descubrimientos, que se suman a la lista de hongos hipogeos que ha localizado en la provincia de Zamora, en diferentes regiones de España y en otros países como Portugal, Andorra o Francia.

En concreto, en la revista americana “Mycologia”, Cabero ha publicado un completo estudio de un género nuevo denominado “Paralpova”, localizado en el parque natural de Artikutza en Navarra, así como de tres especies hasta ahora desconocidas, “Paralpova artikutzensis”, hallada en el mismo paraje navarro; “Neoalpova montecchii”, descubierta en la comarca zamorana de Sanabria y “Neoalpova arenicola”, que encontró en Toro.

Además, la revista “Perssonia” ha editado otro estudio del micólogo toresano sobre dos nuevas especies de hongo hipogeo, “Genea zamorana” y “Terfezia bertae”, ambas localizadas en tierras sanabresas.

Los artículos publicados son el resultado de un largo proceso que comienza con la localización de los hongos hipogeos. El siguiente paso es realizar un análisis de las esporas con el microscopio que, si no arroja una información clara, da lugar a la elaboración del ADN, cuyos resultados se comparan con bancos de datos micológicos a nivel mundial.

En el caso de que no se detecten coincidencias, como apuntó Cabero, la conclusión es que “se trata de una nueva especie”. Una vez rescatados los hongos hipogeos del subsuelo deja secar las muestras y las envía a un herbario oficial, en su caso al del departamento de Ciencias de la Vida de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alcalá de Henares, para su mejor conservación y para que investigadores de otros países puedan solicitar su estudio y contrastarlas con otras.

Destacadas publicaciones han editado las investigaciones sobre hongos hipogeos de Cabero, un trabajo que “hacen muy pocas personas en el mundo”, aunque en algunos países como Italia se han realizado importantes estudios por su tradición de producir trufas blancas del Piamonte.

Julio Cabero poda con dos perros adiestrados para buscar hongos hipogeos Cedida

La experiencia adquirida con el paso del tiempo ha propiciado que, en la actualidad, Cabero busque hongos hipogeos con “más profesionalidad” y adaptando sus salidas a la época del año, porque cada región ofrece la posibilidad de hallar diferentes especies en función de su clima o de su vegetación.

En el caso de la provincia de Zamora, el experto destacó que Toro es una zona muy interesante para la búsqueda de hongos hipogeos, porque cuenta con dos tipos de sustrato diferentes, en alusión a los suelos calizos que se conservan en “las laderas” del municipio de Peleagonzalo, y a suelos ácidos que se localizan en los pinares de Monte la Reina.

Otra de las zonas de la provincia “ricas” a nivel de micología es Sanabria, comarca en la que, aunque el “suelo es ácido” lo que limita el número de especies, el sustrato “está muy suelto” lo que facilita que los hongos hipogeos que están bajo tierra “puedan esponjarse”.

Por su experiencia y sus conocimientos, Cabero ha participado en congresos nacionales e internacionales y a partir del próximo año, cuando tiene previsto jubilarse, se dedicará a disfrutar al máximo de su afición, con viajes por distintos países para intentar localizar nuevas especies y géneros de hongos hipogeos y para asistir a eventos relacionados con la micología.

Reconocimiento a Berta Martín

Con el nombre asignado a una de las nuevas especies descubiertas, “Terfezia bertae”, Cabero ha querido reconocer el trabajo realizado por la ingeniera técnico forestal y responsable del área de agricultura y ganadería en la Diputación de Zamora, Berta Martín González, a la que ha agradecido públicamente su colaboración en el estudio de hongos hipogeos en la provincia.

Además, recordó que Martín es la responsable del vivero de la Diputación en el que se han obtenido las primeras trufas producidas en la provincia y, en breve, se iniciará la búsqueda de nuevos ejemplares, ya que como matizó Cabero, la veda comienza el 15 de diciembre y se prolongará hasta el 15 de marzo.

Sobre el vivero de la Diputación, remarcó que todas las plantaciones son nuevas y obtener las primeras trufas de Zamora es un “mérito importante”, en el que ha sido clave el trabajo desarrollado por Martín, porque la provincia “no es una zona trufera tradicional”. En este sentido, recordó que en 2021 se recolectaron en el vivero los primeros ejemplares de trufa, de los que uno llegó a pesar 300 gramos, que posteriormente fue subastado.

Para este año, Cabero confía en que el trabajo previo realizado en el vivero de la institución provincial permita incrementar la producción de un hongo tan preciado y que crece asociado a las raíces de algunos árboles.

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