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Exigen el apeo de las fachadas del antiguo "Edificio de las Carnicerías" de Toro

El edil, Javier Gómez, asegura que el Ayuntamiento se comprometió en 2016 a actuar en el inmueble tras ser alertado de filtraciones en una bodega

Fachadas del histórico edificio en las calles Zapateros y Trasalfóndiga de Toro M. J. C.

El concejal del grupo no adscrito, Javier Gómez Valdespina, ha criticado la “dejadez y pasividad” de la concejalía de Obras ante el estado de ruina del histórico “Edificio de las antiguas Carnicerías” y ha instado al Ayuntamiento a que actúe con urgencia para evitar su derrumbe y para preservar un inmueble catalogado.

El edil ha justificado sus críticas en el que el Ayuntamiento no ha subsanado las filtraciones de agua de lluvia detectadas en la bodega que, hace años, albergó el disco bar 42, y que “proceden del mal estado del pavimento de la calle”, a pesar de que en 2016 se comprometió a realizar las actuaciones necesarias cuando finalizara la exposición de “Las Edades del Hombre” celebrada en la ciudad.

Además, remarcó que los propietarios de la bodega advirtieron en varias ocasiones al Ayuntamiento de que cada vez que se registraban lluvias las filtraciones de agua eran más importantes, situación que “ha contribuido al estado de ruina en el que actualmente se encuentra el edificio”.

Por otro lado, Gómez Valdespina resaltó que es preciso dilucidar de quién es la responsabilidad de actuar y adoptar medidas para evitar el derrumbe de un inmueble, catalogado en el Plan General de Ordenación Urbana de Toro como un bien protegido con grado de protección estructural, así como “el alto e inminente riesgo de daños personales”.

Daños que presenta el antiguo inmueble en la fachada de la calle Trasalfóndiga M. J. C.

Aseguró el edil que la concejala de Obras, Ruth Martín, ha señalado como únicos responsables a los tres propietarios de uno de los dos edificios que forman parte del conjunto del inmueble, excluyendo a los dueños del segundo al considerarlo “colindante” y que son el propio Ayuntamiento y una empresa de Valladolid.

Además, remarcó que Obras obvia la singularidad de la construcción, “ya que se trata de dos edificios en los que se rige el engalaberno, más conocido como casas superpuestas o casas empotradas, de manera que las edificaciones no se encuentran dentro de los límites del solar sobre el que se alzan, sino que se introducen o apoyan en el inmueble construido sobre la parcela colindante”.

Por este motivo, según Gómez Valdespina, los tres propietarios de uno de los edificios han presentado alegaciones en las que manifiestan su disconformidad sobre que “sean solo ellos los que deban tomar medidas” para rehabilitar el inmueble y piden al Ayuntamiento y a la empresa vallisoletana que asuman su parte de responsabilidad y que, si no llegan a un acuerdo, la institución local actúe de forma subsidiaria.

Del mismo modo, como remarcó el concejal del grupo no adscrito, “informan de que han encargado un informe pericial a un arquitecto, que recoge diversas conclusiones sobre la gravedad del estado del inmueble y su condición de edificio protegido estructuralmente que impide su demolición”.

Edificio de las antiguas Carnicerías vallado para evitar posibles incidentes M. J. C.

Los propietarios, según el edil, también han expresado su malestar por “las formas de actuar” del Ayuntamiento, ya que en la última reunión mantenida por los cinco propietarios se comprometió a “darles una respuesta en el modo de proceder de forma conjunta, y se han encontrado con la sorpresa de enterarse por la prensa y por un requerimiento de que eran solo ellos los únicos responsables del estado ruinoso del edificio”.

Para el concejal es preciso que el Ayuntamiento actúe de forma inmediata y proceda al apeo y apuntalamiento con andamio estabilizador exterior de las fachadas situadas en las calles Zapateros y Trasalfóndiga, “asumiendo por un lado su parte de responsabilidad como propietario de un local de ese inmueble y, por otro, su obligación de conservar un edificio catalogado en el PGOU con protección estructural debido a su gran valor patrimonial”.

Por último, Gómez Valdespina calificó de “increíble” que el alcalde de Toro, Tomás del Bien, “que presume de ser gestor cultural, haya permitido la degradación de un edificio histórico hasta el punto de su declaración de ruina”, generando la sensación de que “lo que se pretende, por parte de unos y de otros, es la demolición del inmueble”. 

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