Ecologistas en Acción de Zamora ha alertado de la amenaza que para la vega de Toro y su campiña suponen una futura línea de alta tensión y varios macroproyectos de plantas solares fotovoltaicas que pretenden implantarse en la zona.

El colectivo ecologista recordó que la vega de Toro es uno de los espacios agrícolas más productivos de la provincia de Zamora dedicado a cultivos de regadío y hortofrutícolas, mientras que en la zona de campiña se ubican viñedos de la Denominación de Origen Toro, al margen de ser una zona gran potencial enoturístico.

El desarrollo de los proyectos de plantas solares conlleva, como advirtió, no sólo la ocupación de centenares de hectáreas, generalmente de suelo agrícola, sino también la necesidad de implantar líneas de evacuación que, en este caso, se extienden a lo largo de decenas de kilómetros. 

Los proyectos de cuatro plantas fotovoltaicas al noroeste del término municipal de Toro, junto a la autovía, requerirán su correspondiente estructura de evacuación. A pesar de que todavía no se ha presentado el proyecto ni el estudio de impacto ambiental de la línea de evacuación, en el estudio de impacto ambiental de las plantas, sí aparece la línea de evacuación que constará de un tramo subterráneo de 1.533 metros, en proximidad a las plantas, y de un tramo aéreo de más de 19 kilómetros que cruzará el Duero y sus riberas, considerada zona importante para la conservación de las aves y la biodiversidad y catalogada como corredor ecológico, es decir Zona de Especial Conservación.

Además, la línea se proyecta muy cerca del Espacio Natural Protegido, Riberas de Castronuño – Vega del Duero, próxima a un área crítica para varias especies. La línea recorrerá la vega de Toro hasta la subestación eléctrica Valdecarretas, lo que supondrá más de 50 apoyos con sus correspondientes torres, más la construcción de dicha subestación, de la cual partirá otra línea de alta tensión hasta la subestación de Valdecarretas perteneciente a Red Eléctrica Española.

La vega de Toro, como subrayó Ecologistas en Acción, ha visto como en los últimos años los agricultores han ido diversificando los cultivos y racionalizando los sistemas de riego para limitar el consumo excesivo de agua. Además, se está abandonando paulatinamente el riego “a manta” por riego por aspersión y por goteo y, en colaboración con el Instituto Tecnológico Agrario se está procediendo a redactar el proyecto del sistema de riego, que conllevará una nueva concentración parcelaria.

En cuanto a los cultivos, paulatinamente se abandona el monocultivo del maíz y de la remolacha apostando en los últimos años por el cultivo de guisantes verdes, cebollas, patatas y cultivos leñosos como los almendros, pistachos, granados, manzanas y otros frutales. 

En los últimos años también se ha producido una incorporación de jóvenes agricultores, que se ha visto incrementada por la situación de pandemia que estamos viviendo y que dejando las ciudades ven un futuro en las tierras familiares, emprendiendo nuevos proyectos que son una esperanza para fijar población en la España vacía.

“Es precisamente en esta zona llena de esperanza”, según Ecologistas en Acción, donde se pretende instalar una línea de alta tensión que atravesando el Duero y la zona más fértil de la vega de Toro con sus postes de 14 metros de altura degradarían las tierras de cultivo, produciendo al mismo tiempo un impacto medioambiental y visual muy significativo y permanente. 

Dichas instalaciones afectarán igualmente al paisaje cultural e histórico donde tuvo lugar la batalla de Toro en el siglo XV, también conocida como de Peleagonzalo, un lugar para el que el Pleno del Ayuntamiento solicitó unánimemente a la Junta de Castilla y León en octubre de 2020 la declaración de Bien de Interés Cultural en la categoría de Sitio Histórico o ampliar la delimitación de conjunto histórico al lugar de la contienda.

Ecologistas en Acción de Zamora, reclama a la Administración regional una planificación seria de las renovables que tenga en cuenta ante todo la necesidad real de un aumento en la producción eléctrica, que se haga una distribución justa de los nuevos proyectos teniendo en cuenta la producción y el consumo de cada provincia, la idoneidad de los terrenos en los que se pretenden instalar nuevas plantas fotovoltaicas, nuevos parques eólicos y todas sus infraestructuras de evacuación (subestaciones y líneas de alta tensión), para así minimizar el impacto medio ambiental, el impacto en la agricultura y la ganadería extensiva, frenar la pérdida de suelos fértiles y contribuir a fijar población.

Lógicamente, señalaron, la disminución de terreno agrícola y de pastos "no contribuirá a asentar población, pero sí agravará el problema de la llamada España vacía".