“Ecce Homo, ahí tenéis al hombre”. Con esta expresión, con la que Pilatos presentó a Jesús llagado ante el pueblo, el hermano de la cofradía de Jesús Nazareno y Ánimas de la Campanilla, José Sánchez, y el sacerdote, Juan José Carbajo, iniciaron la emotiva oración celebrada en el Real Monasterio de Santa Clara ante la venerada imagen del Ecce Homo, uno de los símbolos de la Semana Santa toresana.

Hermanos y fieles siguieron con emoción la oración con la que, este año, la cofradía ha profesado su pasional devoción a la imagen. “Ecce Homo, ahí tenéis al hombre”, como precisaron Sánchez y Carbajo, esconde mucho más que una descripción, “hay toda una razón” que dice “ahí está la humanidad que, como él, está flagelada y que es el rostro sufriente de Cristo en este siglo XXI”.

Invitó Sánchez a cofrades y devotos a rezar por los “nuevos Ecce Homo de nuestra sociedad” y a entonar “Perdona a tu pueblo”, el canto con el que las madres clarisas despedían al Cristo en la salida de su procesión.

Cofrades siguen con atención el acto religioso celebrado ante la imagen del Ecce Homo M. J. C.

La pandemia, sus consecuencias y sus protagonistas fueron el hilo conductor de la oración por los “nuevos Ecce Homo”. El primero lo representan “los enfermos acostados en camas de hospitales por el COVID y otras enfermedades”, porque “sufren pensando que no llegarán al final”.

La oración también sirvió para reconocer el esfuerzo de sanitarios de hospitales, residencias o centros de mayores, “Ecce Homos de batas blancas y verdes a los que nuestra sociedad ha tratado como a Jesús: un día entre aplausos y al siguiente, con nuestra actitud, pidiendo la condena a muerte”.

El rezo también ensalzó a los “ángeles de la guarda con uniforme”, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Bomberos o Protección Civil que, como el Ecce Homo, “han cargado con nuestros sufrimientos, nos han animado, consolado y han gastado sus fuerzas para hacer nuestra vida más fácil”. En el emotivo repaso por “trabajadores esenciales” en la pandemia, no podían faltar los empleados de los supermercados, transportistas, agricultores o ganaderos, personas “aparentemente invisibles”, pero que han sido la “cara amable” de una “época de distancia”.

Autoridades y responsables de la hermandad se suman al rezo en la iglesia del convento M. J. C.

“Auxilio y soluciones justas” es lo que pidió la cofradía para hosteleros y sus empleados que, “viven con preocupación un futuro incierto” aunque “muchos han tenido que cerrar sin saber cómo volverán a normalizar su vida”.

Por último, la oración evocó a la “humanidad sufriente” que está asustada y perdida por una “tormenta inesperada”, en forma de pandemia.

“La tempestad”, como aclaró el párroco, “ha dejado al descubierto todos los intentos de encajonar y olvidar lo que nutrió el alma de nuestros pueblos; esas tentativas de anestesiar con aparentes rutinas “salvadoras”, incapaces de apelar a nuestras raíces y evocar la memoria de nuestros ancianos, privándonos de la inmunidad necesaria para hacer frente a la adversidad”.